Rubí de María Gómez Campos
Meditaciones posmodernas
Políticas de género y gestión transversal
Jueves 25 de Febrero de 2010
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Se acerca el Día Internacional de la Mujer y con él se apresuran las instancias oficiales a celebrar las ganancias obtenidas políticamente a nombre de la ancestral desigualdad entre los sexos. Los órdenes de gobierno, los poderes, organizaciones sociales y hasta alguna empresa y oficina se disponen a conmemorar con desayunos, actos oficiales demagógicos y hasta con flores y regalos un día que originalmente fue de lucha, de crítica y de informes para la toma de conciencia acerca de una situación inadmisible y sin embargo persistente: la discriminación social, legal, laboral, educativa, familiar e institucional de las mujeres.
A 100 años de la propuesta de Clara Zetkin de conmemorar esta fecha -hoy tan distorsionada- los gobiernos se proponen demostrar con cifras y retórica la superación de un estado de desigualdad, que a pesar de los recursos invertidos y de las leyes que nos rigen no se puede ocultar ni disfrazar de logros. En el estado de Michoacán, con la sustitución del instituto en secretaría se ha olvidado la práctica de aprovechar el acto para informar anualmente sobre los avances, así como sobre los recursos invertidos en ellos. No obstante, los magros resultados de la nueva forma de institucionalización del feminismo son evidentes. La gestión en políticas de igualdad, además de olvidarse de la transparencia ha duplicado los recursos asignados, aunque sus objetivos y programas se hayan disminuido a la mitad de los originales.
Sólo se han conservado los programas políticos y se han creado algunos otros cuya función es la autopromoción de imagen. Hagamos un somero recuento. Se conserva: la promoción de instancias municipales, que no le cuestan al Ejecutivo estatal sino a los municipios; los talleres de empoderamiento para mujeres indígenas, con nuevo personal que desconoce el origen y la metodología de los talleres; la capacitación a funcionarios con personal especializado, que ha sido amenazado con ser dado de baja si no rompe vínculos personales con gente del gobierno anterior; un programa de radio y carteles promocionales ininteligibles, de objetivos inciertos más allá de la publicidad del organismo y del gobierno.
En cambio los programas productivos como la Feria Anual de Mujeres Emprendedoras y los proyectos binacionales de exportación de productos elaborados por mujeres han desaparecido. El apoyo a la Red de Mujeres Emprendedoras y los Huertos de Traspatio para Autoconsumo que se realizaban en coordinación con Sedagro, al igual que el programa de asistencia social (no asistencialista) para mujeres pobres, fueron recuperados en otra área del gobierno con todo y personal capacitado, gracias a la visión de la ingeniera Magdalena Ojeda, presidenta del DIF. Hace tiempo no escuchamos acerca del programa de microcréditos auspiciado por otras dos instancias, la económica y la social: Conmujer.
Los programas culturales, educativos, de impulso a la igualdad de género y aquellos promotores de participación social que se llevaban a cabo en coordinación con otras dependencias; como la edición de leyes y reglamentos contra la discriminación, la realización y publicación de resultados de encuentros sobe temas vinculantes con problemas sociales como el ecológico; los certámenes de dibujo, cuento y poesía para niñas y niños de educación básica; y el espacio de promoción artística que difundió la pintura, el teatro, la literatura de mujeres, a través de una red muy activa de artistas michoacanas; quedó suspendida a pesar del interés, de su necesidad y del hecho de que la secretaría cuente con personal de experiencia para mantenerlo.
Pero el aumento de recursos que “bajan” -dice la responsable de operar esa área (aunque no se sepa al bolsillo de quién)- ha permitido aumentar significativamente el número de personal encargado de promover la “equidad” de género. Como en otras instancias, a pesar de la eficiencia que los caracterice se ha despedido a quien recuerde gestiones anteriores, para sustituirlas por amigos de la titular con el argumento de que es el gobernador el que decide (sólo se ha salvado de milagro la leal Laurita, a la que podemos saludar todos los días cuando suspende sus labores para recoger a su hija de la escuela).
No obstante, gracias a la reasignación de personal calificado que antes operaba la gestión de igualdad desde el Instituto de la Mujer; como la titular de la Fiscalía Especializada en el Delito de Violencia Familiar o un comprometido asesor de la Secretaría de Seguridad Pública; la atención a mujeres víctimas de violencia doméstica y la terapia a hombres agresores no se ha detenido, aunque haya de realizarse en espacios alternos a los del área responsable.
Finalmente el espacio educativo de formación a profesores de educación básica cuenta con personal comprometido en el proceso de igualdad y contra la violencia de género. Unedeprom, en vinculación con el Centro de Estudios de la Mujer de la Facultad de Filosofía de la Universidad Michoacana, han desplegado desde hace tres años un programa de capacitación en género a profesores de educación básica. Son a la fecha más de diez mil docentes capacitados en tres temas: Perspectiva de género, valores y prevención de la violencia social y de género.
De esta manera, a pesar del bajo perfil de muchos titulares, en contra de la costosa e ineficiente plantilla “de confianza” que labora en la Secretaría de la Mujer, y gracias al trabajo invisible de personas que las michoacanas conocemos de sobra, el orden transversal de las políticas de género no lo han podido detener.

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