Rubí de María Gómez Campos
Meditaciones posmodernas
Contra la homofobia en Michoacán
Sábado 9 de Agosto de 2008

A pesar del tortuoso y largo camino que ha tenido que cursar la conquista y el avance de los derechos humanos en México, a un siglo se han producido grandes cambios

REDACCIÓN

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Prácticamente acaba de realizarse en México la 17ª Conferencia Internacional sobre el SIDA. Quién diría que hace un poco más de 100 años no hubiera ni
podido pensarse en México la posibilidad de algo así: nuestro país como anfitrión de una conferencia internacional en la que se debaten temas tan importantes como el aseguramiento de medicamentos a precios bajos para el tratamiento de la enfermedad, la importancia de las campañas informativas para la prevención y la responsabilidad pública de los gobiernos, así como su obligación de ofrecer el tratamiento responsable y respetuoso de los enfermos.
Afortunadamente, a pesar del tortuoso y largo camino que ha tenido que cursar la conquista y el avance de los derechos humanos en México, a un siglo se han producido grandes cambios que, mirados al trasluz del tiempo, nos hablan del esfuerzo y de la lucha sorda de miles de mujeres y de hombres que durante mucho tiempo y múltiples formas han combatido el orden de invisibilidad y de marginación que apresa no sólo a las mujeres, sino a todo aquel que no se adapte a los criterios uniformizantes de la dominación patriarcal. La lucha que ha tenido que darse para poder vislumbrar las posibilidades democráticas de la organización social actual es permanente, y su constancia también se ha enfrentado permanentemente a las resistencias patriarcales que se refuerzan con visiones tradicionales y poderes informales en juego. Por todo esto, las perplejidades emergen y las paradojas se mantienen.
Al inicio de la semana ocurrieron varios eventos que dan cuenta de los contrastes y las contradicciones sociales que circundan el desarrollo liberal y democrático de nuestro país. En el Distrito Federal se realizó la Primera Marcha Internacional contra la Discriminación y la Homofobia, que salió del Ángel de la Independencia (un símbolo de libertad y baluarte de la autonomía social) al Zócalo capitalino, con la participación de miles de personas. Simultáneamente, con un llamado a frenar la feminización del VIH, se inauguró la V Reunión de la Coalición de Primeras Damas y Mujeres Líderes de América Latina sobre Mujer y SIDA, que se realizó de forma paralela a la Conferencia Internacional sobre el SIDA. Esperanzador, pero ese mismo día, también en la Ciudad de México, activistas de Provida tuvieron que recurrir a extintores, luego de que una de sus compañeras fuera alcanzada por el fuego en el cual quemaban condones (cuyo uso vinculan con el SIDA) en una manifestación.
La ignorancia y el apasionamiento de este grupo pueden llegar a alarmarnos, sobre todo cuando observamos que son mujeres y hombres jóvenes quienes militan activamente en esa causa mortal, que no es sólo suicida. Sin embargo, si miramos atrás cómo en 1901 el baile de los 41 fue satirizado por la prensa hasta estigmatizar a los homosexuales con ese número; o cómo se les señalaba en los campos de concentración alemanes con un triángulo rosa en 1944; podemos reconocer que la homofobia ha ido perdiendo gradualmente la legitimidad que tenía -aunque tal vez esto no ocurra tan rápido como debería, ya que actualmente, como en 1950 (cuando a los homosexuales se les recluía en la crujía «J» en Lecumberri) todavía se sigue criminalizando toda desviación de la norma heterosexual. No obstante, a partir de 1979, después de una brutal redada en Nueva York (conocida como la redada de Stonewall), con la adopción de la letra griega Lambda como símbolo se reactiva el movimiento gay.
La letra lambda era usada en los escudos espartanos como escala de justicia, cuyo significado era el balance especial que debía existir entre el individuo y el estado. Hoy otra vez este signo representa la libertad individual y la exigencia de respeto por parte del estado. En general podemos encontrar en la historia del movimiento por los derechos a la diversidad sexual una iluminación creativa -como justamente denominan ellos su lucha representada en el signo griego que expresa: liberación sexual, justicia e iluminación- ya que su defensa de la dignidad humana se ha expresado sobre todo a través del arte y la cultura. Los muchos ejemplos de genios homosexuales en la historia parecen sugerir la posibilidad de un desarrollo más agudo de la sensibilidad, precisamente en aquellos que por su condición de marginación, o acaso debido a una decisión personal, se han separado del orden patriarcal.
Lo cierto es que el movimiento gay ha estado siempre plagado de símbolos, involucrado de ludismo y es poseedor de una imaginación en sí misma liberadora para toda la sociedad. En 1978 se realizó en México la primera marcha de este tipo, con un gran contingente gay; y aunque un año después, en 1979, se cometió el asesinato de un regidor gay de San Francisco, en ese momento se había adoptado ya de forma generalizada el símbolo del arcoiris a nivel mundial. Para 1980 se realiza en el Distrito Federal la 3ª marcha gay y -yendo más allá de la inicialmente tímida solicitud de «tolerancia», comienza a emerger la exigencia del reconocimiento a la dignidad humana de los homosexuales, junto con- la 2ª del orgullo homosexual. De ahí en adelante, cada año se ha ido incrementando el número de participantes, entre los que se incluyen familiares, amigos y personas simplemente ilustradas que no necesariamente son gays, sino liberales respetuosos de la diversidad sexual.
En 1983 aparecieron los primeros casos de SIDA en México, y paralelamente han ido apareciendo nuevas formas de identidad sexual, así como una búsqueda de reconocimiento a las diversas formas que existen de vivir la sexualidad; en 1989 surgirán en México Bandera Leather y en 1996 Osos Mexicanos; que son formas particulares de expresión de la diversidad sexual. Sus esfuerzos por visibilizarse y con ello romper los estereotipos que el patriarcado impone también a los homosexuales, junto con el advenimiento en 2003 de COMAC, Comité Orgullo México AC, permiten lograr en 2006 el reconocimiento legal de las sociedades de convivencia. Así, a 30 años del inicio de esta silenciosa y pertinaz batalla que se ha dado en México y el mundo a través de instrumentos creativos y recursos intelectuales múltiples, el 28 de junio de 2008 se celebró en la Ciudad de México la XXX Marcha del Orgullo LGBT; que significa lésbico, gay, bisexual y transgénero. El documento que registra estos avances e ilustra los momentos de lucha contra la homofobia está accesible en: http://www.youtube.com/watch?v=iTnoxjBgDgU.
Afortunadamente, también en Michoacán un grupo de profesionistas jóvenes (y otros no tanto) -a quienes conocemos por su seriedad y compromiso social, y entre los que se cuentan Georgina Pérez Coeto, Ana Herreros y Héctor Orozco- se han planteado el esperanzador reto de iniciar Género Magazine: una revista sobre diversidad sexual que busca combatir la homofobia en nuestro estado; proyecto que con su impulso inicial ya está dejando huella, y cuyo compromiso, seriedad y valentía en la propuesta lo convierte en ejemplo para más jóvenes y mayores ideales. Felicidades a este sano proyecto de compartir con otros la iluminación cultural, y los mejores deseos de longevidad.

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