Rubí de María Gómez Campos
Meditaciones posmodernas
El verdadero peligro para México
Miércoles 29 de Julio de 2009
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Felipe Calderón ha resultado ser el único verdadero peligro que amenaza la vida, la seguridad y la integridad del cuerpo social: un riesgo para la libertad de todo el que le parezca a él amenazante, a la seguridad ciudadana y a la vida de miles de jóvenes que la pierden cada día en la guerra emprendida, así como los que la ven reducida a la miseria por la falta de empleo y de alternativas de educación.
Después de que progresivamente ha llevado al país a un proceso de descomposición en el que ninguna de las medidas adoptadas (que podrían reducirse a una: el enfrentamiento violento contra el crimen) ha dado resultado, hoy el presidente del desempleo anuncia la implementación de una cédula de identificación que le permitiría pasar revista a cualquier gobierno autoritario a los datos de cada ciudadano; y no sólo a él sino también a las instancias del poder penetradas y corrompidas por el crimen.
Sin explicar la utilidad de esta medida, el jefe de las Fuerzas Armadas, obsesionado con la idea que repite hasta el cansancio de que él encarna la violencia legítima, asegura que la libertad de expresión que existe en México es mayor que la de ningún otro país; claro, si incluye sobre todo las filtraciones del gobierno. Pero, más allá de ese uso perverso de los medios, lo que debería ser orgullo se parece a reclamo cuando, al decir esto, se le quiebra la voz en el chillido ratoril que emite cuando está exaltado.
Ya es legal, gracias a sus empeños y gestiones legislativas, intervenir teléfonos y violar domicilios sin orden de cateo; no contento con esto Calderón se da el lujo de aprehender sin pruebas y más bien como un medio para obtenerlas. Intentó a toda costa, a través del sector de su partido que lo apoya y aprovecha, imponer en el orden constitucional de los estados la definición de “vida desde la concepción”, que tiene como uno de sus principales efectos criminalizar el aborto en cualquier caso, incluida la violación. Y por si fuera poco ha multiplicado las formas de presión a su estado natal; el mismo al que prometió que le iría muy bien, sin mencionar una condición oculta: si éste fuera gobernado por el partido que parece creer que es de su propiedad.
Como ejemplos y efectos de todo lo anterior están: la situación que hoy viven los estados que modificaron su Constitución, como Guanajuato, que cuenta con 130 mujeres procesadas por realizarse abortos y que han sido denunciadas por los propios médicos de la Secretaría de Salud, a pesar de que el aborto en casos de violación es legal; la negativa a otorgarle a Michoacán la refinería que, al producir miles de empleos, paliaría la necesidad social y contrarrestaría la fuerza del narcotráfico, dando un respiro a la crisis de delincuencia y militarización que se vive; y la inusitada decisión de influir decididamente e imponer, en contra de sus mismos correligionarios de partido, a la persona que presida al PAN.
Este cansado país que ha soportado la falta de moralidad en las formas de gobernar, agudizada en los últimos años y de la que dan cuenta clara la impunidad de agravios a mujeres y niños -retratada fiel e innegablemente en los actos del gobernador Marín, de Puebla, contra la luchadora social Lydia Cacho, y recientemente en los del gobernador Bours, de Sonora, frente a la muerte, por negligencia y corrupción gubernamental, de casi 50 bebés mientras él asegura dormir tranquilo- es resultado del declive del país. Y éste fue originado en la campaña fascista de difamación a un candidato que amenazaba, sí, pero sólo a los intereses de la oligarquía que sangra a México.
El resultado del acceso fraudulento al poder y el consecuente establecimiento de un gobierno cuestionado de base tenían que seguir echando mano, para legitimarse, de los recursos de la guerra sucia que tantos dividendos le había proporcionado. De ahí que Michoacán -siendo el estado al que Calderón, se presumía, más favorecería- se haya convertido en el laboratorio en el que el espurio experimenta los efectos de su rencor.
El verdadero peligro para México llegó al poder en el 2006, y vive concentrado en atacar a un auto-debilitado PRD que no necesita de sus enemigos para perder. Por ello es que las torpes e insidiosas medidas militares y económicas de Calderón a quien más afectan son a la imagen y a la población de un estado, que con otras condiciones sería, como en otros momentos ha sido, histórica y productivamente prometedor…

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