Eduardo Nava Hernández
La desnacionalización de La Palma
Domingo 31 de Mayo de 2009
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A instancias del gobernador Leonel Godoy, de su secretario de Desarrollo Económico, Eloy Vargas Arreola, y de los diputados del PRD y el PAN en el Congreso del Estado, está próxima a consumarse la entrega de la Isla La Palma, en el Puerto Lázaro Cárdenas, a la empresa estadounidense Kansas City Southern de México (KCSM), titular entre otras de la línea ferroviaria que une al puerto con la Ciudad de México y Nuevo Laredo. Con ello se cederá una porción del territorio costero con una ubicación estratégica y también se fortalecerá el interés exclusivo de una empresa bajo control del capital extranjero en detrimento del interés general de la nación y del estado de Michoacán.
La empresa KCSM penetró en el sistema ferroviario mexicano en 1996, cuando el presidente Ernesto Zedillo determinó la privatización de las líneas anteriormente propiedad de Ferrocarriles Nacionales de México, y le entregó a esa firma el manejo del sistema ferroviario del noreste del país, el más atractivo de los que fueron desincorporados. Éste comprende las líneas que enlazan a las principales ciudades como México, Guadalajara y Monterrey con Nuevo Laredo -el punto fronterizo con mayor actividad comercial- y Matamoros, así como con los puertos de Lázaro Cárdenas en el Pacífico y Veracruz y Tampico en el Golfo de México. Su concesión le otorga el manejo del transporte por un periodo inicial de 50 años, con exclusividad durante los primeros 30.
Ya en 2007 KCSM inauguró en el puerto de Lázaro Cárdenas la Terminal Intermodal de Hutchison Port Holdings, con una inversión de 9.8 millones de dólares. Ahora pretende adueñarse de 181 hectáreas de las 444 que el Ejecutivo local propone desincorporar, para construir una nueva estación intermodal que le permitiría controlar prácticamente la totalidad del movimiento comercial en el puerto de Lázaro Cárdenas, pagando la irrisoria suma de catorce dólares y 65 centavos (unos 190 pesos) por metro cuadrado.
El control del tráfico comercial en Lázaro Cárdenas desde y hacia los puertos asiáticos es estratégico para KCSM ante la saturación de los puertos estadounidenses en el Pacífico, como los de Los Ángeles y Long Beach en California. La distancia de la ruta Lázaro Cárdenas-Nuevo Laredo-Houston es menor, por ejemplo, que la de Los Ángeles-Houston. Y a partir de esta última ciudad se puede distribuir cualquier cantidad de carga a la Costa Este de los Estados Unidos.
La mencionada empresa, que ha sufrido en los últimos meses dos descarrilamientos, uno en Morelia y otro en Nueva Italia, con afectaciones de alto riesgo para la población, pues sus trenes transportan normalmente materias primas y sustancias industriales peligrosas, presiona para que se le entregue la codiciada Isla La Palma como condición para “invertir” 6.5 millones de dólares en la construcción de puentes vehiculares en los cruceros de Morelia, donde todos los días sus furgones ocasionan conflictos graves en el tránsito urbano. Asimismo, KCSM ha amenazado con retirar sus proyectos de inversión de Michoacán si no se le autoriza disponer del predio que solicita en el puerto.
Desde noviembre de 2006, en el gobierno de Lázaro Cárdenas Batel, se aprobó la desincorporación de 183 hectáreas y su traslado al Fideicomiso 2112, Recinto Fiscalizado Estratégico, para la construcción de un parque industrial, con la reserva de que si el terreno fuere destinado a un objeto distinto o si en el plazo de dos años contados a partir de la desincorporación no se dispusiese del terreno, “la donación quedará sin efecto y el inmueble en referencia volverá a formar parte del patrimonio del estado”.
No está claro qué beneficios traerá para los mexicanos y los michoacanos en particular esta nueva entrega de puntos estratégicos del territorio nacional al control del capital extranjero. El Centro de Estudios Económicos de Morelia expresó el pasado 25 de febrero, en una comunicación a los diputados locales, que la empresa estadounidense será la única beneficiada, ya que “los Estados Unidos tienen una desesperada necesidad de puertos en el Pacífico mexicano, y nuestras autoridades en lugar de aprovecharla para el beneficio de los mexicanos están regalando el puerto de Lázaro Cárdenas a compañías transnacionales extranjeras. No sólo Pemex es patrimonio de los mexicanos, también los puertos”.
Una mejor alternativa sería la construcción del patio intermodal con capital del estado, sin trasladar a la monopólica KCSM el dominio sobre el terreno, y arrendarlo a ésta hasta el año 2026, cuando termine la exclusividad prevista en el título de concesión, así como a otras empresas ferroviarias que lleguen al puerto para esa fecha, expresa el mencionado Centro de Estudios Económicos, con lo que las ganancias serían para el estado y no para la empresa transnacional.
Hasta ahora, sin embargo, el gobernador de Michoacán continúa cabildeando entre las fracciones parlamentarias -de las que sólo el PRI ha expresado reservas de fondo al proyecto privatizador- el traslado de dominio bajo cualquier modalidad a la empresa estadounidense. Desafortunadamente, para la mayoría del pueblo de Michoacán no están claras las implicaciones del ambicioso proyecto y tampoco los representantes populares están mostrando altura de miras para ver más allá de las cifras de inversión y las alucinantes promesas de miles de empleos que en lo inmediato ofrece KCSM.

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