Rubí de María Gómez Campos
Meditaciones posmodernas
Embrollo y experiencia
Miércoles 20 de Mayo de 2009
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Homenaje y despedida a Mario Benedetti en tres tiempos, tres poemas…

I.

La maraña de posiciones y el difuso panorama que ofrece la política estatal ante los azorados ojos del electorado michoacano no se distingue casi del galimatías político que representa desde hace tiempo la política nacional. Finalmente la decadencia de la política mexicana -que vuelve indiscernibles los límites de la sensatez y de la sin razón a través del escándalo y la mentira- no es más que producto de la expresión posmoderna, muy semejante al desconcierto de valores que se vive en otras partes del mundo.
Tanto el “fin de las ideologías” como la anunciada “muerte de Dios” son enunciados que expresan el desconcierto vivido y remiten a una desconfianza generalizada frente a las visiones teleológicas: como la promesa de progreso de la modernidad y la confianza en un futuro remoto que el cristianismo promulgó.
Las teorías revolucionarias de la historia y la idílica función de la razón científico-técnica han develado finalmente su incapacidad de realizar una mínima forma civilizada de organización social y, en su fase más monstruosa, han arriesgado la misma posibilidad de la sobrevivencia humana y del planeta.

“Ahora todo está claro”
(…)
Derecho no significa facultad
o atributo
o libre albedrío
sino diestro
o antizurdo
o flanco opuesto al corazón
lado derecho en fin

En consecuencia
¿no sería hora
de que iniciáramos
una amplia campaña internacional
por los izquierdos humanos?

***

II
En el contexto inmediato de la insignificante lucha por el poder político en Michoacán, si atendemos a la suma de informaciones confusas y difusas que producen los partidos políticos en torno a las posibilidades de superar el caos y la confusión que ellos mismos provocan (con ideologías y prácticas tan semejantes que ya no se distinguen los héroes de los villanos) tenemos que, según muestra su falta de transparencia, da lo mismo el PRI que el PAN, y el PRD se acusa internamente de servir a los intereses de los contrincantes.
Los adversarios de Samuel Maldonado por ejemplo sugieren que al defender su candidatura por el Distrito X sirve a los intereses del PRI y del PAN, mientras a favor de la candidatura de Sergio Magaña manifiestan su respaldo militantes de ambos partidos (sus antiguos compañeros)…
En medio de este laberinto partidista de equívocos, promiscuidad y connivencia de “proyectos sociales” que -en los hechos y a través de la confusión- no terminan más que por defender intereses grupales y personales ¿cómo puede decidir el electorado a quién otorgarle la confianza de su voto?

“Currículum”

(…)
Usted aprende
y usa lo aprendido
para volverse lentamente sabio
para saber que al fin el mundo es esto
en su mejor momento una nostalgia
en su peor momento un desamparo
y siempre siempre
un lío
(…)

***

III
La filósofa política Hannah Arendt sostiene que la característica fundamental de las sociedades contemporáneas es precisamente la falta de parámetros con los cuales medir y valorar de forma precisa y certera la realidad. No es que antes sí hayan existido medidas de valoración clara y distinta para la acción humana -que proporcionaran una toma de decisiones infalible y exacta en la política y en la conducta habitual- sino que ahora somos plenamente conscientes de la inexistencia total de referentes que puedan guiar la vida práctica y la conciencia moral.
De cara a la argamasa actual y ante lo borroso de las cualidades de los actores políticos, oscurecidas por la turbiedad de las maniobras que utilizan los militantes y los dirigentes de todos los partidos, tenemos que recurrir a la facultad de comprensión humana que Arendt define como la única posibilidad de salida frente a cualquier enredo: la habilidad de pensar y de juzgar con base en la experiencia.
Pensar sin protecciones es la tarea; sin recetas y sin garantías. Disposición de juzgar sin más referentes que la observación y la experiencia -ya no de los partidos que, como dice Merleau Ponty, siempre dirán lo mismo-, sino de las personas; de acuerdo a su pasado y su presente, y en tanto que personas. A fin de cuentas lo que nos define es la coherencia entre lo que hacemos y lo que decimos…

“Te acordás hermano”
(…)
Es cierto que no siempre
logró colarse el pueblo en las constituciones
o en las reformas de las constituciones
pero sí en el espíritu de las constituciones
los diputados y los senadores
todos eran nombrados sin boato
como representantes de ese pueblo

Ahora el requisito indispensable
para obtener curules en los viejos partidos
y algunos de los nuevos
es no pronunciar pueblo
es no arrimarse al pueblo
no soñar con el pueblo
(…)

No obstante quedan pocos, al menos unos cuantos, a los que en sus ideales y también con sus pasos siguen cerca del pueblo...


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