Rubí de María Gómez Campos
Meditaciones posmodernas
El mundo al revés
Miércoles 13 de Mayo de 2009
A- A A+

En el concurso de belleza para seleccionar a la mujer que represente a Panamá en el concurso Miss Universo, una de las finalistas afirmó que Confucio “inventó la confusión” y que fue uno “de los chinos japoneses de lo más antiguo”. Si esto le parece grave a alguien, debo advertirle que lo peor vino después. Para justificarse afirmó que “a cualquiera le puede suceder”, que estaba contenta porque “ahora muchos saben quién es Confucio”; como si su error fuera un beneficio para el resto de las personas, que debemos agradecer. Pero esto no es todo: el video de la mujer, de nombre Giosue, ha dado la vuelta al mundo y se ha convertido en el más visitado de Youtube, con varios millones de visitas; en la calle le piden autógrafos y ya prepara una línea de ropa marca “Confucio”.
Lo realmente escandaloso de este bochornoso espectáculo no es la ignorancia ni la insensatez de la hermosa mujer, sino la seguridad en sí misma con la que, en ese momento y después, sigue queriendo conjurar el sonrojo (tal vez no de ella, pero sí para los demás) de ser una de las personas más tontas de Latinoamérica. Y para que no quede duda de cómo en nuestro tiempo lo degradante puede ser convertido en fuente de vanagloria, todavía considera que entre más preparadas sean las personas ella es menos imbécil: “En otros países, como España, no lo agarraron mal. Las personas son más cultas”, afirmó. Y para rematar: “Gracias a mí Panamá ahora puede leer más y me siento muy orgullosa por eso”.
El caso de otra persona -cuyo nombre dejaré para después- que sin haber hecho nunca nada para ser conocida ni admirada además de video-grabarse a sí misma teniendo sexo con su pareja y ser hija de un hombre rico, dueño de una importante cadena hotelera, es otro indicio de que el mundo, en el siglo XXI, camina al revés. La hoy conocida y millonaria dueña de una línea de perfume, que muchas otras mentecatas enriquecen y gustan de imitar, y que es tan iletrada y superflua como la anterior, se llama Paris.
Desafortunadamente no son las únicas. El mundo está lleno de Giosues y de Paris que, más desafortunadamente aún, no tienen tanto aplomo ni dinero. Lo que las asemeja a unas con otras es la mera aspiración a llenar con su imagen el vacío de su alma y de su inteligencia. Lo que diferencia a unas de las otras es la belleza y el dinero que unas acumulan y acrecientan mientras otras lo donan dócilmente. Lo que las relaciona no recíprocamente es la torpeza de engordar los bolsillos de esas cuantas a las que las demás aspiran, sin ninguna esperanza de alcanzarlas. Lo que nos relaciona a todas las personas con las nuevas celebridades es compartir un mundo en el que los valores se han estado invirtiendo.
Así las cosas, en otros espacios ocurren fenómenos semejantes que no dejan ya siquiera que nos sorprendamos. En México el penoso espectáculo de una clase política cuyos rasgos son cualquier cosa, menos valores, quedó de manifiesto tras la edición del libro Derecho de réplica, de Carlos Ahumada. Aquel señor que todos festejaban cuando sirvió a sus intereses y que hoy, cuando los amenaza, es reducido a “delincuente”. La debilidad de un Estado convertido en botín de la mafia que gobierna México a través de una alianza empresar-pri-an es revelada en un libro que todos compran, agotando su primera edición el mismo día que se emite, y que en un increíble acto de autocensura casi ningún medio en el país comenta.
Ya casi nada extraña. La cura del “espanto”, el brebaje que conjuró el asombro, es probablemente el agotamiento que la misma izquierda partidista manifiesta, a través de un representante nacional de largas pausas y gran agobio expresivo. La esperanza de recuperar para el ámbito público el valor del discernimiento, la capacidad de articular discursos con sentido se ha perdido cuando lo que quedaba de la izquierda en México permitió el asenso (al poder que corrompe) de un personaje cuya historia oscura y tartamudez mental queda plasmada hasta en los cartelones que mandó hacer para limpiar su imagen de arribismo y de violencia.
¿Cómo enderezaremos este mundo? Cuando la tontería deje de producir ganancias. Cuando nos resistamos a llenar los bolsillos de unos cuantos, mientras ellos vacían nuestro cerebro. ¿Hay esperanza para encontrar un lugar a la clarividencia del conocimiento, la agudeza de la razón y la intuición del ingenio? Tenemos que buscarlo o construirlo en la vacuidad de la belleza, entre la ilusión de libertad que ha sido corrompida y en medio de la frivolidad del dinero. ¿Podremos recomponer el rumbo de un país que fallece en el cinismo y la falta de juicio y de talento? Sólo cuando el tino y la agudeza nos invada de orgullo y cuando la estupidez nos de vergüenza…

Sobre el autor
Comentarios
Columnas recientes

La Universidad Michoacana y la cuarta transformación

Aborto y humanidad

La cuarta república y la educación superior.

Política contra lodo en Michoacán

Madre Matria

La lógica del arribismo

Las mujeres en el primer debate

Sexualidad y destino…

La vida plena sigue

Género, amor y educación

Paternidad y masculinidad

Solidaridad social y creatividad

Violencia de género y prostitución

Límites de la comunicación

¿De quién son las instituciones?

Diferencia sexual y progreso civilizatorio.

Un aporte académico ante la violencia

Violencia y masculinidad

El peor de los pecados

México está de luto...

La lucha por la verdad: Yo soy 132

Valores

Mortalidad materna

Las muertes chiquitas

El encanto de un burka

Sororidad (II)

Sororidad (I)

La esclavitud del siglo XXI

Silencio cómplice

Sensatez legislativa

Certificación de la obscenidad

Sexo y democracia

Acción, discurso y pensamiento

Políticas de género y gestión transversal

Más panist… perdón, “más papistas que el Papa”

El gusto por el no

Tragedia y voluntad

Derechos humanos y Estado democrático

El valor de la eficiencia… poética

El verdadero peligro para México

El sentido presente de la historia

La tragedia de ser michoacano en el siglo XXI

Mujerismo = Retroceso

Cultura del miedo y (des)confianza en las instituciones

Anular el voto o no anularlo... he ahí el dilema

En Michoacán, ni un voto al PAN

Nueve años de barbarie

Embrollo y experiencia

El mundo al revés

El mundo al revés

El virus de la ineficiencia

Contra la demanda de prostitución (II)

Contra la demanda y la legalización de la prostitución (I)

«Durmiendo con el enemigo»

Fábula de la esperanza en rebeldía

Mujeres sabias: entre la teoría y la práctica

Las mujeres y el arte

El trámite más inútil

El negocio insano de la religión

Mientras tengamos zapatos…

La (i)rracionalidad económica y el espíritu de Navidad

Amor y autonomía

Simone Weil y la pasión por la filosofía

Autorreflexión y formación filosófico-feminista

Violencia de género e institucional

La capital mundial de la belleza

El cuento interminable del eurocentrismo

Violación y política

La cultura de hacer cultura

¡Oh la la, París!

La dialéctica del amor

2 de octubre, no se olvida

¡Mi cuerpo es mío!

¿Qué fue lo que pasó?

La dominación del cuerpo de las mujeres

Un corazón que late…

Vulnerados y vulneradores

Contra la homofobia en Michoacán

Feminización del trabajo y explotación

Miss Universo… y algo más

Avatares de una feminista en el siglo XXI