Rubí de María Gómez Campos
Meditaciones posmodernas
«Durmiendo con el enemigo»
Miércoles 8 de Abril de 2009
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Si bien la eficiencia y el compromiso social no son rasgos que caractericen al actual gobierno, lo menos que el gobernador debería tener garantizado en estos momentos de tensión que se viven es una lealtad a toda prueba, capaz de enfrentar consistentemente los agudos problemas que amenazan el horizonte michoacano. Desafortunadamente en los espacios de atención no se ha mostrado capacidad ni la integridad moral que se necesita para hacer frente a los problemas y necesidades de un estado que históricamente se ha caracterizado por su complejidad política y una profunda pobreza material.
En contraste con la riqueza de recursos espirituales y la creatividad y valentía de los habitantes de esta tierra, durante el último año algunas integrantes del gabinete se han contentado con disfrutar alegremente, satisfechas de sí mismas, las ventajas del cargo sin siquiera enterarse de las necesidades sociales que deben atender y sin cumplir con la obligación de trabajar coordinadamente, de manera profesional y responsable, en la tarea de definir políticas integrales que puedan solucionar, si no todos, algunos de los problemas que aquejan a los diferentes sectores.
El problema no es sólo la inseguridad que vivimos, que horroriza a propios y extraños; en el mismo caso se encuentra el sector académico, que tiene que soportar a un aspirante a investigador fallido dirigiendo el destino de la ciencia y la tecnología. A través de sus enconos y limitaciones el titular de esta área se dedica a desalentar la investigación, cuando define arbitrariamente el valor y la calidad académica de los investigadores otorgando y negando a capricho los escasos recursos destinados a promoverla.
En el mismo caso se encuentra la Secretaría de Educación. La situación de caos evidente en el sector educativo no sólo no ha mejorado con el arribo de un gobierno que empeñó su imagen y su palabra en el avance definitivo de estas áreas -fundamentales para contrarrestar de base los problemas presentes y futuros. La responsable sigue ignorando increíblemente la responsabilidad que involucra su nombramiento, como ignoró los meses que funcionó el Programa Contra la Violencia Hacia las Mujeres y el eficiente trabajo que, a pesar del desorden manifiesto, realizaba la Unedeprom en los Centros de Desarrollo Profesional del Magisterio, bajo la coordinación del doctor José Ramírez; un personaje de muy alto perfil cuya prueba de eficiencia y compromiso laboral es su despido.
Igualmente hemos constatado las maniobras que la Secretaría de la Mujer ha realizado sistemáticamente para evitar instrumentar medidas articuladas que logren la prometida transversalidad de las políticas de igualdad en el gobierno. En contra del objetivo y las obligaciones que fundaron la creación de ese espacio, la titular y sus directoras no resisten la tentación autoritaria de limitar a cuanta dependencia intenta promover acciones a favor de la igualdad de género, arguyendo que «eso le toca» a ella y atemorizando a otros titulares (con sus conocidas bravuconadas), bajo la amenaza de acusarlos con el gobernador.
Como si la transversalidad de las políticas de género fuera una autorización para controlar y la violencia contra las mujeres un asunto menor (contrario a sus aspiraciones), esta Secretaría no sólo no promueve la lucha contra la desigualdad sino que se da el lujo de obstaculizar el trabajo que realizan organizaciones civiles de larga tradición y comprobado compromiso social, como «Ser y Crecer» que realiza un trabajo de atención a mujeres en situación de violencia, al oponerse al convenio de vinculación para que esta asociación apoye al programa denominado Familias Libres de Violencia, creado por la Secretaría de Seguridad Pública.
No obstante, a pesar de todas las trabas que la Secretaría de la Mujer impone, la SSP ha mantenido el programa y un proyecto reeducativo para prevenir y erradicar la violencia familiar masculina, imprescindible para lograr la igualdad de género pretendida. Ello es un ejemplo de que el actual gobierno tiene personas que trabajan, aunque tengan que hacerlo casi de forma clandestina -gracias a las que se dicen «colaboradoras» cercanas del gobernador.
En estos momentos en los que el ambiente de violencia desatada tiene los ojos nacionales e internacionales puestos en este estado, mucho le ayudaría a Leonel Godoy (como al estado) que algunas dependencias funcionaran. Al carecer de la profesionalización necesaria para entender y cumplir con eficiencia la importante función que (no) desempeñan, el gamberrismo gubernamental de estos tres ejemplos, como el de muchos otros funcionarios menores (desplegado desde la campaña), ya anunciaba que el gobernador trabajaría solo…

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