Julio Santoyo Guerrero
Por una jodida placa
Lunes 18 de Enero de 2016
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Hablaba irritado el gobernador. La campaña de medios que el Ejecutivo y connotados miembros del gabinete realizaron en el marco de los 100 días de gobierno tenía el propósito de hacer ver a los michoacanos los logros que en este tiempo debían ser reconocidos. Pero los contundentes argumentos para justificar el abultado cobro del reemplacamiento se escabullían, y es que o no los hay o no los pudieron encontrar.
La irritación tal vez provenía de la propia imposibilidad para el convencimiento propio. Fue así que en plena entrevista en televisión con el periodista Carlos Monge, el gobernador, a falta de invencibles argumentos, tuvo que romper la cordura del lenguaje estudiado y soltar la dura frase: \"Si por una jodida placa se va a mover todo”. Se refería a la resistencia ciudadana que en los últimos días ha cobrado forma como manifestación pública, repudio firmado en miles a través de Change.org y otros medios en las plazas públicas.
Siendo precisos, las protestas contra el reemplacamiento y su alto costo no son más que la consecuencia del propio discurso del gobernador, quien en campaña ofreció exactamente eso, no reemplacar. Por ejemplo, ya siendo gobernador electo afirmó que “no habrá reemplacamiento, pese a que es una obligación del gobierno realizar dicho programa, principalmente por el tema de seguridad; no es conveniente derivado de la situación económica de los michoacanos”.
Y en esa misma línea de preocupación social, el 19 de mayo de 2015, durante el Foro Mejora del Ingreso para la Reactivación Económica de Michoacán, se pronunciaba en el sentido de que “la prioridad es impulsar el empleo bien remunerado, con seguridad social y derechos, porque esa es la llave maestra para la reactivación económica y contra la desigualdad”, entonces cuestionaba que “las cifras (sobre el empleo y los salarios) son obsoletas, no ayudan en nada a la gente trabajadora cuando ellos deberían ser los más beneficiados y a quienes debemos proteger pero resultan siempre ser los más golpeados”.
El propio discurso del gobernador ha resultado ser opositor a él mismo. La inconformidad por la “jodida placa” se incubó en los ofrecimientos de campaña. Los electores votaron, entre otros, por este punto que en su momento también le fue cuestionado acremente al ex gobernador Salvador Jara Guerrero. Así que el principal promotor del no reemplacamiento fue el propio gobernador durante su campaña, no debiera entonces irritarse con sus electores, sino contra la inconsistencia política de sí mismo.
Pero la “jodida placa” no es un asunto menor, si se le quiere ver desde la sensibilidad social. En Michoacán el salario promedio que percibe cualquier ciudadano es de cuatro mil 500 pesos mensuales, es decir, de 150 pesos diarios. Este dato lo aportaba el senador Salvador Vega Casillas en mayo de 2015, en la conmemoración del Día del Trabajo. Así que pagar dos mil 296.50 pesos por el reemplacamiento compromete el salario de una quincena, que no es cualquier cosa. Si esta información la ignoran los diputados que despectivamente declararon que no estaban para ser populares y que ellos también pagarían sus placas, cometen un error garrafal y un agravio a las mayorías de este estado. Quiere decir que la vida real de carencias de la sociedad les importa un comino. Por el precio de “una jodida placa” creen que la sociedad es mezquina y no ven que es un costo abusivo frente a los ingresos del promedio de los michoacanos.
La “jodida placa”, a pesar de que se diga que el componente principal no es el ingreso, sino la seguridad, logrará entradas nada jodidas a las arcas estatales. Los datos oficiales del gobierno de Michoacán reconocen que el parque vehicular es de un poco más de un millón 450 mil automotores, lo que generaría una recaudación de tres mil 335 millones de pesos, cifra que contrasta con la proyectada por el Inegi que reconoce en Michoacán un registro de dos millones 106 mil 764 vehículos motorizados, que modificaría sustancialmente la cantidad recaudada, que podría llegar hasta los cuatro mil 838 millones de pesos, una diferencia de más de mil 500 millones.
La sensibilidad social de un gobernante es vital para su éxito. Mucho ganaría el gobierno michoacano con hacer gala de ella, no vaya a ser que quede escrito para la historia que hubo un gobernante que debilitó su gobierno por “una jodida placa”, como lo dijera, en otro contexto, Ricardo III: “Mi reino por un caballo”. ¿O de plano la seguridad y la salvación financiera del gobierno están en el reemplacamiento y se pueda decir: “Mi gobierno por ‘una jodida placa’”?

Sobre el autor
Julio Santoyo Guerrero Estudió Filosofía en la UMSNH Docente desde 1983 Analista en medios impresos y electrónicos desde 1988 Articulista fundador de Cambio de Michoacán desde 1992.
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