Julio Santoyo Guerrero
Julio Santoyo Guerrero
Reconsideración
Lunes 11 de Enero de 2016
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Ya han transcurrido 100 días del nuevo gobierno. En 100 días es evidente que el discurso con el que se inauguró está rebasado. Incluso el mensaje esperanzador de un nuevo comienzo se ha deteriorado con rapidez frente a la opinión pública. Hubo un mal cálculo por parte de quienes diseñaron el proyecto del gobierno. Subestimaron la complejidad de la realidad estatal y sobreestimaron los ofrecimientos de apoyo político y financiero del gobierno federal.
Quienes diseñaron el proyecto de gobierno no estudiaron con objetividad y cautela la historia y condición de gobernabilidad del estado para aplicar una política eficiente y eficaz en este tema. Omitieron la complejidad del fenómeno de ingobernabilidad que el estado ha venido arrastrando desde hace varias décadas. No se detuvieron a valorar la inestabilidad que genera la concurrencia de fenómenos tan variados como la pobreza, la inseguridad, el desempleo, la crisis financiera de las finanzas públicas, el descrédito de la clase política, la emergencia recurrente de la protesta social ante la aplicación de políticas públicas antipopulares o distanciadas de la participación ciudadana.
Da la impresión de que desde el nuevo gobierno algunos han creído y siguen creyendo que basta con recurrir a las palabras de orden, derecho y coerción para establecer un modelo eficaz de gobernabilidad y que la colaboración federal es más importante que la colaboración de los ciudadanos michoacanos. Por este camino ha andado el gobierno estatal en estos 100 días y los resultados no son halagüeños, lo deben saber. La última decisión de política pública tomada por el Legislativo a propuesta del Ejecutivo, de incrementar ciertos impuestos y el reemplacamiento, ha arrojado pésimos resultados políticos que han distanciado rápidamente a la sociedad michoacana de su gobierno.
La expresión del gobernador de pensar en \"reconsiderar\" el reemplacamiento nos advierte que desde el gobierno no se hicieron todos los cálculos políticos y tampoco se dieron las actuaciones políticamente correctas para atender el problema de fondo: la crisis de las finanzas públicas. Queda la impresión de que desde el gobierno se partió de la idea de tantear a ciegas a ver si pegaba. Queda la impresión de que se están tomando decisiones a bote pronto, sin dimensionar la magnitud de las consecuencias de las políticas que se busca aplicar para atender los mayores problemas que tiene el estado.
Hechos de alto significado ocurridos en estos 100 días confirman la ausencia de un proyecto de gobernabilidad de gran alcance, o al menos que pueda ser calificado de gobernabilidad democrática o construido con la gente. La recurrente negativa a reconocer la emergencia de nuevos fenómenos de la delincuencia organizada en distintos lugares del territorio estatal; la extraña y sospechosa omisión para no ir por quienes en Tierra Caliente trabajan con el crimen y tienen las manos metidas en algunas fuerzas rurales; la celebración de ir junto con el gobierno federal en estruendosos operativos policiacos para evaluar a los maestros, confrontándose así con los maestros michoacanos; la aprobación de una Ley de Ingresos que toma como sujetos cautivos a la clase media michoacana y a la población más vulnerable, sin que esta sea parte de una estrategia más amplia y comprometida para atender el problema de la crisis de las finanzas públicas, y la realización de una abrumadora y costosa campaña mediática para promover sólo el discurso.
No bastará, si se da el caso, que el gobierno reconsidere el asunto del reemplacamiento. A 100 días y ya con una cuesta pronunciada de impopularidad, el gobierno estatal debe poner a reconsideración la mayor parte de las verdades sobre las que descansa su proyecto de gobierno y sus política de gobernabilidad. No llegará muy lejos, como los hechos lo demuestran, si continua por el mismo sendero.
Debe hacer un ejercicio de reconsideración en materia de seguridad pública, en políticas de gobernabilidad, en estrategia de recuperación financiera, en estrategias para tratar a los maestros, en políticas de comunicación, y en estilos de vinculación con la sociedad. Pero si a 100 días aún cree que las viejas verdades siguen vigentes porque los cortesanos nos quieren dar su brazo a torcer, tendrá que pagar un altísimo costo. Más vale cambiar antes que perecer.

Sobre el autor
Julio Santoyo Guerrero Estudió Filosofía en la UMSNH Docente desde 1983 Analista en medios impresos y electrónicos desde 1988 Articulista fundador de Cambio de Michoacán desde 1992.
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