Julio Santoyo Guerrero
El tino de Arnaldo
Lunes 7 de Diciembre de 2015
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El pasado 30 de noviembre, un puñado de amigos de Arnaldo Córdova nos dimos cita en el Aula Máter del Colegio de San Nicolás de Hidalgo para ofrecerle un homenaje. Arnaldo, de padres michoacanos, aunque nacido en el Distrito Federal, radicó en su niñez y juventud en nuestro estado. Se formó en la Universidad Michoacana y de ella obtuvo la beca que lo llevaría a Roma a realizar un Doctorado en Ciencias Políticas. Fue el primer mexicano que se doctoró en esta disciplina y fue pionero en la construcción de la ciencia política en México.
Su militancia marxista, bien construida y consolidada teóricamente al lado de Humberto Cerroni, le llevaría a adoptar un compromiso activo con la justicia social y con las causas que la sociedad mexicana desarrolló en los últimos 60 años. Su lucidez teórica le permitió proponer una interpretación clasista de la ideología de la Revolución Mexicana y de la Constitución del poder político en México luego de la Revolución de 1910.
No descansó en su afán por caracterizar las tendencias que seguía el sistema político mexicano para de ello derivar propuestas de actuación política que se desprendían con claridad de su pluma a través de sus colaboraciones periodísticas, o ensayos publicados en diversas revistas, libros colectivos y en conferencias.
El 26 de noviembre de 2013 ofreció una disertación en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, denominada “La situación actual de México”, y de ella nos parece oportuno fijar la atención en una afirmación, que nos parece valiosa para el momento que vive el país, justo dos años después. Con la precisión y dureza que lo caracterizaba, señaló: “...México sigue siendo un país invertebrado –para aplicar el término de Ortega y Gasset, refiriéndose a la España invertebrada de su época–, es un país en el cual las identidades nacionales se dan muy en la estratósfera, por la religión, tal vez por los calendarios festivos, por algunos valores de tipo político o folclórico inclusive (...) el gobierno y las instituciones están periclitando, ya no funcionan (...) México es un país derechista y siempre ha sido un país derechista, es increíble que lo digamos así, pero es que así están las cosas, México es un país tozudamente derechista, autoritario. Ahora que es sólo una apariencia, porque el pueblo mexicano es sensible a los cambios, sólo que no los busca, ni le interesan, tal vez porque ni siquiera los entiende (...) ha habido un proceso de derechización, sobre todo en los partidos políticos que han sido dominantes hasta hoy\".
La valoración de Arnaldo, recogida de su aguda observación sobre la realidad mexicana hasta noviembre de 2013, tiene actualidad confirmada. Estudiar el fenómeno de la derechización de los partidos dominantes, los contenidos bajo los cuales se está expresando, las recomposiciones que está motivando, nos debe dar claridad sobre el rumbo que está siguiendo el país. El tipo de políticas que se acuerdan entre las élites de los partidos que dominan el Ejecutivo federal, el Congreso de la Unión y los gobiernos estatales, reflejan los intereses a los cuales responden producto del nuevo entramado y tendencia, independientemente de las siglas que los distinguen.
La formación del poder político en México, que es uno de sus libros más consultados de Arnaldo, más bien resultó ser el título de su pasión académica y política de toda su vida. Nunca dejó de analizarlo, de tratar de comprenderlo en cada momento de la historia que le tocó vivir. Sus últimas disertaciones caminaron en esa dirección, como apuntando con sus reflexiones nuevas líneas de indagación para quienes investigan en los campos de la ciencia política.
El homenaje que se le realizó, modesto pero generoso en gratitud y reconocimiento al amigo, al activista, al investigador y al maestro, habrá de ser el primero de los que habremos de promover anualmente para honrar a un michoacano destacado y comprometido con la justicia social, de esos que es preciso que la conciencia social no tiene que olvidar. La ausencia de autoridades gubernamentales en el homenaje, faltas de toda cortesía institucional, la entendería perfectamente Arnaldo desde su carácter espinoso y visión irreverente. Por suerte la obra de Arnaldo está por arriba de semejantes frivolidades e intrascendencias.

Sobre el autor
Julio Santoyo Guerrero Estudió Filosofía en la UMSNH Docente desde 1983 Analista en medios impresos y electrónicos desde 1988 Articulista fundador de Cambio de Michoacán desde 1992.
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