Julio Santoyo Guerrero
Los vulnerables municipios
Lunes 12 de Octubre de 2015
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El papel de los gobiernos municipales es vital en la reconstrucción de la institucionalidad y, derivado de ello, de la gobernabilidad y la seguridad en el estado. La oportunidad que está generado el arribo de nuevas autoridades en los ayuntamientos michoacanos no debiera perderse. La historia reciente, en la que varios gobiernos municipales fueron rebasados por la inseguridad puso en evidencia la vulnerabilidad de este ámbito de gobierno que en los hechos fue abandonado tanto por el gobierno federal como estatal.
Las acciones que debieron realizarse en el marco del Plan Michoacán para la seguridad y el desarrollo integral de la entidad incluían varias tareas relacionadas con el fortalecimiento de las instituciones. Prácticamente ninguna de ellas se realizó. La intervención federal le apostó centralmente al debilitamiento del grupo criminal entonces dominante. La derrota de dicho grupo aminoró el acoso sobre los gobiernos municipales y sobre esa base se asumió que se estaba recuperando la dicha fortaleza institucional.
Y no le apostó al fortalecimiento de las \"debilitadas instituciones\" porque su intervención implicó la subordinación del Poder Ejecutivo y el Legislativo de entonces, y desde luego de los gobiernos municipales. Que ahora tengamos noticias de que lo que queda, o los nuevos grupos criminales, siguen empeñados en penetrar a los nuevos gobiernos municipales, no es extraño. No es extraño porque las tareas de fortalecimiento institucional nunca se realizaron.
El problema es que los municipios siguen siendo tan débiles y vulnerables, como lo fueron en los días fallidos de nuestro estado. El riesgo sigue estando presente. Por eso el Ejecutivo estatal, el Poder Legislativo y los gobiernos municipales deben retomar la agenda respectiva. La seguridad no es sólo un asunto de Mando Unificado, tiene que ver con las oportunidades de desarrollo económico, con la generación de obra pública, la promoción de la educación, la cultura y el deporte; con el establecimiento de sistemas de transparencia y anticorrupción en todos los municipios y en general en todos los ámbitos del gobierno; con la eficacia y eficiencia con la que se atienden los asuntos de la ciudadanía por cada ayuntamiento, con la participación-colaboración ciudadana que debe lograr todo gobierno para construir nuevos lazos de gobernabilidad.
En esta tarea los ayuntamientos deben participar no como entidades subordinadas ni al Ejecutivo federal ni al estatal, sino como ámbitos de gobierno dados a la coordinación para ejecutar en su competencia libre y autónoma las obligaciones que le marca la Constitución.
El fortalecimiento de las instituciones no es, sin embargo, un asunto de agenda exclusiva para los ayuntamientos michoacanos, lo es también para el gobierno estatal. El cambio de titulares en el gobierno no da en automático la fortaleza de las instituciones. Es preciso el diagnóstico responsable de las mismas para rediseñar y reorganizar, en función del desempeño que cada una ha tenido en el pasado reciente, centralmente de cara a la crisis que Michoacán vivió hace un par de años.
Si no queremos que se repita el repunte y acoso de la delincuencia, las instituciones deben identificar sus debilidades y cumplir las tareas para construir sus fortalezas. La oportunidad que la sociedad michoacana ha generado con la elección de junio es clara y no debe desaprovecharse. La palabra la tienen los ayuntamientos, el Legislativo y el Ejecutivo.

Sobre el autor
Julio Santoyo Guerrero Estudió Filosofía en la UMSNH Docente desde 1983 Analista en medios impresos y electrónicos desde 1988 Articulista fundador de Cambio de Michoacán desde 1992.
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