Alma Gloria Chávez
Recordando a doña Caro
Sábado 10 de Octubre de 2015
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Sin olvidar, igualmente, el sacrificio heroico de otra gran mujer: Gertrudis Bocanegra de Lazo de la Vega.


Quienes la conocimos recordaremos a doña Carolina Escudero Luján, la esposa y compañera del general Francisco José Múgica, como una mujer de notable entereza, recia personalidad, amable, justa y, aún sin proponérselo, como una promotora social y cultural incansable. A su interés por lo humano siempre le acompañó una mística y sentido de servicio hacia los demás, reconociendo en su práctica el destino propio de cada persona. Entusiasta y comunicativa con una buena dosis de optimismo contagioso eran también sus cualidades; además poseía otro don importantísimo: sabía escuchar.
Personalmente llegué a percibir en doña Caro a la persona íntegra que llevó a la práctica un personal compromiso asumido desde lo que ahora reconocemos como “perspectiva de género” y patentizado, en primera instancia, en su participación y actitud personal en la fundación de clubes de servicio social, en la formación de “redes” de comercialización para los textiles que artesanas de la región producían –en coordinación con las Brigadas de Mejoramiento Indígena–, estimulándolas con la compra de material e invitándolas a no caer en el intermediarismo; en la organización de concursos florales, promoviendo además la recuperación de esa especial vinculación que toda mujer y todo hombre tenemos con la naturaleza y, en fin, de cualquier actividad cívica, educativa o cultural donde “la presencia de la mujer resulte necesaria”, decía.
También muchas no olvidamos que fue un 9 de octubre del año 2000, dos días antes del Aniversario Luctuoso de doña Gertrudis Bocanegra, nuestra independentista, cuando recibimos la noticia de la muerte de doña Carolina. Ese día, junto a algunas compañeras del Grupo María Luisa Martínez, decidimos honrarla a nuestra manera, recordando lo que conocíamos de su trayectoria y entre varias dimos forma a una sentida epístola que me pidieron suscribir y que decía:
“Hoy escribo a nombre de quienes agradecemos la fortuna de haber conocido a una excepcional mujer que eligió a Pátzcuaro como lugar de vida y residencia: Carolina Escudero Luján, llegada de tierras norteñas, a las que nunca dejó de amar.
“Escribo después de haber escuchado y compartido recuerdos que compañeras de trabajo, amistades y familiares revivieron para nosotras, cargados de emoción, admiración y afecto hacia la que fue valiosa compañera –inteligente y respetuosa– del general Francisco José Múgica, madre amorosa y mujer comprometida, primeramente, consigo misma.
“Aún con la pesadumbre de saber que ya no encontraremos su presencia amable en el bello rincón llamado Tzípekua, ni sus palabras de aliento a través de la línea telefónica que nos permitió cercanía durante los últimos años, escribo también con la confianza que me da saberla aquí, presente entre nosotras, por la magia del pensamiento y la evocación de la palabra.
“Recordamos, señora Carolina, cómo sus palabras acompañaron el trabajo que iniciamos, hace más de doce años, aquel pequeño grupo de Amnistía Internacional en este rincón de provincia. Y que fue su interés el que nos animó a conmemorar públicamente, por primera vez en Pátzcuaro y al lado del monumento a nuestra heroína, el Día Internacional de la Mujer, en el que, posteriormente y en varias ocasiones, contamos con su presencia solidaria, además de sus sabias palabras que nos llenaron de fortaleza ante las descalificaciones hacia estos eventos y hacia nuestras personas.
“Luego también nos encontramos, junto con otras y otros patzcuarenses, proponiendo y promoviendo ante el Ayuntamiento municipal la institución de la Presea Gertrudis Bocanegra, como reconocimiento a mujeres comprometidas (como usted) con las causas nobles, justas y humanitarias, y esta actividad fue motivo de que nos hablara de una convicción compartida: que la dignificación de hombres y mujeres sólo podrá ser posible cuando la palabra “caridad” sea reemplazada por la práctica de la justicia social.
“Para nosotras, mujeres que hemos descubierto en la participación ciudadana el rumbo de un camino que nos llevará a transitar hacia una vida más justa y equitativa, más solidaria, democrática y libre de violencia, donde sean el diálogo y el respeto los valores que prevalezcan, reconocemos en usted la actitud diga y responsable de quien no traiciona ideales, convicciones y principios, como también lo hiciera el patriota Múgica.
“Así, doña Caro, ese miércoles 11 por la tarde permanecimos un buen rato junto al monumento dedicado a la independentista Bocanegra, pensando en usted, en que los ideales no pueden ser sepultados bajo tierra ni aún entre coronas y discursos. Teniendo la certeza de que sus banderas de lucha continúan enarboladas y que su espíritu y energía nos invitan a desplegarlas para compartirlas con más.
“Las mujeres del Grupo María Luisa Martínez le decimos con todo nuestro afecto: hasta siempre, y que sus ideales renazcan y vivan en muchos otros corazones.

Sobre el autor
Alma Gloria Chávez Castillo. Oriunda de Pátzcuaro, realizó estudios formales en el lugar. Por interés personal complementó su formación con actividades artísticas como la pintura, la danza, el teatro y la pantomima. Su vocación de servicio le ha llevado a promover o insertarse en espacios culturales orientados a niños/as y jóvenes. Ha sido colaboradora fraterna con organizaciones indígenas de la región a través de espacios radiofónicos y prensa escrita. Promotora de lectura y cuenta-cuentos, fundadora y activista de grupos de mujeres, vive anhelando una sociedad libre de violencia.
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