Julio Santoyo Guerrero
Silvano y el minotauro de papel
Lunes 24 de Agosto de 2015
A- A A+

Se pensaba que era fuerte, había ganado la elección del 7 de junio con una ventaja de ocho puntos porcentuales sobre su más cercano contrincante. La participación ciudadana en las urnas había sido superior que las tres últimas, diez por ciento más que la de 2011. La victoria y regreso del perredismo michoacano sonaban a fuerza. Michoacán figuraba en el mapa de la derrota nacional del PRD como la más encendida luz de su optimismo. En el XXI Encuentro del Foro de Sao Paulo habrían dicho que Michoacán sería la plataforma para el relanzamiento de este partido. Sonaba lógico.
Se pensaba entonces en un gobierno fuerte. Claro en su programa, firme en el ejercicio de la soberanía, abrazado a la agenda de la sociedad michoacana y determinado a formar un gabinete con lo mejor de la clase política michoacana y los ciudadanos. Parecía que lo tenía todo de su parte, incluso la esperanza y buena fe de miles de michoacanos. Lo que más le reclamaron los electores en campaña y más abominaban entonces, y ahora, es que hubiera continuidad al proyecto de entrega y subordinación al gobierno federal que practica el gobierno saliente. La ventaja con que ganó Silvano se creía era el temple que se necesitaba para que Michoacán caminara con un gobierno vigoroso.
Por eso, cuando la prensa dio a conocer que el gobernador electo, empeñosamente encabezaba el cabildeo, él mismo, para convencer a diputados priistas, panistas y perredistas de que Godoy Castro debía ser designado procurador general de Michoacán, la percepción de fortaleza se esfumó. Y hay más, las piezas cruciales de su gabinete no las designará él. El 17 de agosto, en entrevista con el periodista Jaime López, fue claro: la Secretaría de Finanzas, de Seguridad y Educación serán compartidas con la Federación. Es decir, designadas, “sugeridas”, por el presidente Peña Nieto, como ha sido el caso del procurador.
Si como gobernador no tendrá el mando directo sobre seguridad, finanzas, procuración de justicia y educación, entonces no podrá cumplirle a los michoacanos el extenso programa que les ofreció. Tendrá que pedir autorización para actuar a la Federación y dependerá de los intereses del centro, no de los michoacanos. Bajo este debilísimo esquema, en Michoacán seguirá gobernando el centro, como lo hizo con Alfredo Castillo y con Salvador Jara. ¡No es esto por lo que votamos!, ¡votamos por un gobierno michoacano!
¿Qué le habrían dicho los electores a Silvano si con franqueza en la campaña les hubiera dicho que su plan era entregar al centro las secretarías más importantes de su gabinete? Por ello, al igual que los demás candidatos, nunca quisieron dar a conocer los nombres de su equipo de gobierno, como lo solicitó Poder Ciudadano de Michoacán y otras organizaciones cívicas. La opacidad en este tema les ha permitido dar la espalda a los ciudadanos y negociar el poder público como botín de guerra para pagar favores y el mismo precio de las campañas.
El hecho de que el gobernador entrante no esté optando por recuperar y fortalecer las instituciones locales a partir de la clase política estatal y las esté dejando al arbitrio del centro propicia un gran vacío. Se continuará alimentando el desapego y la inconformidad política que, abastecida por el incremento de la pobreza y el fracaso de los programas de seguridad, agudizarán los conflictos sociales y la crisis histórica de gobernabilidad.
Puede creerse que el gobernador electo menosprecie los sentimientos de soberanía de los michoacanos porque confundan la \"vanidad con la dignidad\" y no otorgue valor a la agenda de agravios que lastiman los corazones de miles. Él sabe que son agravios de muerte y sangre que le han infringido personajes con rostro, nombre y apellido que no se olvidan en un par de meses. Pero puede pensarse también en que el laberinto al cual se adentró, buscando apoyos federales para posicionar su imagen, lo ha llevado a ser acorralado por el minotauro del poder central que ahora le exige el pago.
La vox populi reconoce duramente en la entrega de la Procuraduría a la Federación como el pago por los respaldos, más allá del discurso de la \"coordinación\", y del \"alineamiento de políticas\". El misterio de que tanta fuerza se diluya en una entrega sólo se explica porque la fuerza dependía del centro, no de él, y eso es grave, muy grave para Michoacán.
La concesión ocurrida no es fortaleza, así que el perredismo tendrá que buscar otra plataforma para el relanzamiento de su fuerza. Todo indica, hasta ahora, que el de Michoacán continuará siendo un gobierno dependiente, y en esas condiciones jamás podrá ser vanguardia como pretende lo mejor del PRD, mucho menos cuando se busca depender de un minotauro de papel, cuando sus reformas estructurales están fracasando, cuando la economía se estanca, la pobreza crece y sus niveles de popularidad andan por los suelos y estamos en los umbrales de una nueva y severa crisis económica, social y política. Para ser fuerte no se puede depender de la debilidad, pero la apuesta por depender de la sociedad le puede dar fortaleza cierta al gobernador electo, ¿él lo entenderá?
Mi pesadilla: que la ceremonia de traspaso de poderes el 1º de octubre tenga el mismo significado que la ceremonia en que fue ungido gobernador Salvador Jara.

Sobre el autor
Julio Santoyo Guerrero Estudió Filosofía en la UMSNH Docente desde 1983 Analista en medios impresos y electrónicos desde 1988 Articulista fundador de Cambio de Michoacán desde 1992.
Comentarios
Columnas recientes

De la abdicación a la imprudencia

No avivemos la hoguera

¡No puede ser de otra manera!

Simplismo y eficacia

El gobierno de Fuente Ovejuna.

El sindicato de Elba Esther.

Protagonistas de piedra

Carta al gobernador Silvano Aureoles

La relatividad del cambio

¡Pero si ya son gobierno¡

La reforma educativa es con Gordillo

¿Derogación educativa o moderada reforma?

Matando la lluvia a cañonazos

Electricidad, el olvido de los pioneros.

El nuevo consenso

También son dueños del cielo

La familia y el árbol

El impulso

Que prevalezca la paz

La alianza que no fue.

Encuestas: falibles o simple manipulación

Alemán y los límites de la libertad

El olvido electoral del medio ambiente

Manual para vencer la credulidad y la falsedad electoral

El obsequio michoacano para AMLO

La prioridad

Democracia dinástica

El agua, ¿asunto de seguridad nacional?

A quien corresponda: SOS, prevaricación ambiental

Elecciones limpias o ganar a toda costa

El arte del engaño y el caso Anaya

Los trabajos de los justificadores

Desdén suicida

Ni ven ni escuchan

¿La peor elección?

El rito de la fantasía del cambio

Época de oportunismo, demagogia y espejismos

Votos y nada más

La mayoría imposible

¿Ya en serio... cómo le van a hacer?

Nos quedan los atajos de la política mágica

La tierra es plana, el cambio climático es una mentira

Una Presidencia desierta

Entonces, ¿otra vez se perdió la guerra?

¡El agua se teñirá de rojo!

No se pierde lo que no se tiene

Estas nuevas independencias

Sí, ¿pero cuál es la fórmula?

El boom de los independientes

Nieves y Umécuaro, donde vale más un aguacate que la vida de una familia

Desbordados de fraternidad

Desde Madero, construyendo un Área Natural Protegida

La política que tenemos... y que somos.

Inseguridad, esa letal costumbre

El precio político del proteccionismo de Trump

Juegos de fuerza

Cada loco con su guerra

Acuerdo para recuperar los bosques

Gratitud a los maderenses

Líderes "ejemplares"

Escépticos, desconfiados e indignados

Contrarreforma ambiental

Los ecocidas son genocidas

¿Ganaron los aguacateros talamontes?

Justicia en obra negra

Hoy comienza

Creer en la democracia

El aguacate del narco

Desafío al Estado

Piromanía y codicia

Los padrinos del ecocidio

¡Que se jodan los bosques y las aguas de los michoacanos!

La espléndida guerra de Trump

El consenso antisistémico

La carcajada del aguacate ilegal

El poder de los ciudadanos

Sin concesión al ecocidio

Delincuencia ambiental... ¡organizada!

La sucesión presidencial y de cultura cívica

No cualquier unidad nacional

La defensa de México

El futuro está en el pasado

Dios salve de Trump a Estados Unidos y al mundo

Y sin embargo cambiamos

Furia sin cabeza

2017, el año del enojo social

Candidez de los buenos

La sucesión de la incertidumbre

La política del neoproteccionismo

La caja de Pandora que abre Trump

Beneficios de la debilidad institucional

Cuestión de confianza

¿Y después del repudio a la política y los políticos, qué?

Lobos del planeta

La ordinaria inseguridad

Gobierno de consenso para lo que falta

El arrogante Trump y el pequeño Peña

Dos largos años aún

Decreto para la popularidad

¿Diálogo o garrote?

¡Siguen ahí!

El discreto gasolinazo del débil presidente

¿Es que nuestros bosques morirán?

¿Como caballeros o como lo que somos?

Pintaron su raya

No es el conflicto en turno, es la ruta del país

No es la flama, es que todo está seco

La sacrosanta corrupción

Actualidad de la oposición

Atraco a los bosques

La trampa

Bagatelas en lugar del oro

Que arda la corrupción, no los bosques

Ceguera antilaboral

No había entrado a un lugar parecido

La sorpresa

El que da y quita

El arte de inducir olvido y confusión

Crónica de 3 desacatos o el reto a las instituciones ambientales

Sierra de Madero: deforestó, robó, se burló de juez federal y está libre

¿Otra vez perdiendo, otra vez el infierno?

No es la envidia, es la fragilidad

¿Qué esperaban?

Julio Santoyo Guerrero

Mireles, la venganza de un sistema omiso

¿Quién quemó Roma?, ¿acaso Kate del Castillo?

Por una jodida placa

Reconsideración

Pagar y castigar

El tino de Arnaldo

Silvano y Nuño

El traje del gobernador

Voluntarismo y gobernabilidad

Los vulnerables municipios

El bono de confianza

Silvano y el recurso de la política

Días de mea máxima culpa

El paso decisivo

Libres y cortesanos

Informe oficial de la realidad

Silvano y el minotauro de papel

No debe pasar

Sembradores de lumbre

Los hombres del presidente

Ojalá sólo fuera el organigrama del gobierno

\"Inteligencia, honestidad y huevos, si no va a valer madres\"

De resultados y de oficio político debe ser

El respiro del 7 de junio

La era del nuevo comienzo

¡Votamos por la democracia!