Hugo Rangel Vargas
2016: El año de la verdad
Viernes 21 de Agosto de 2015
A- A A+

El presente año dio paso a una nueva legión de gobernadores y alcaldes que estarán al frente de los gobiernos de nueve estados de la República y de 903 municipios. Los primeros días de estas nuevas administraciones resultarán determinantes en la impresión que los ciudadanos generen sobre ellas y seguramente influenciarán la relación entre gobernantes y gobernados en el conjunto del periodo para el cual fueron electas estas autoridades.
Sin embargo, el reto para los nuevos alcaldes y gobernadores es de gran envergadura no sólo porque tienen que demostrar resultados en tiempo breve, sino también por la gran decepción que sienten los mexicanos hacia el sistema democrático. Y es que la última encuesta de la Corporación Latinobarómetro, levantada en 2013, apenas un 20.5 por ciento de los mexicanos se dice estar satisfecho con el funcionamiento de la democracia.
La razón de la insatisfacción la arroja el propio ejercicio demoscópico de Latinobarómetro, al demostrar una fuerte asociación entre quienes se dicen insatisfechos con el funcionamiento de la democracia y quienes señalan que la situación económica del país es mala o muy mala. A no dudar, la calificación de los ciudadanos hacia su régimen democrático está correlacionada a la capacidad de la economía de dar solución a las necesidades de estos.
El entorno económico al que se enfrentarán las nuevas autoridades no es nada halagüeño, por lo que hacer que retorne la confianza de los ciudadanos al funcionamiento de su sistema político será sin duda una tarea titánica para los recién electos alcaldes y gobernadores. Y es que para la atención de las demandas de los ciudadanos, los límites económicos que tienen los gobiernos locales son demasiado estrechos y amenazan con acortarse aún más en el próximo año.
Para nadie es desconocido que en México prevalece un régimen de coordinación fiscal caduco al que hay que agregar una débil recaudación de los gobiernos locales que los hace depender prácticamente de las transferencias de la Federación: los municipios generan el 2.9 por ciento de los ingresos totales del país pero gastan el 8.3 por ciento. Por su parte, los gobiernos estatales generan el 6.7por ciento de los ingresos y gastan alrededor del 31.7 por ciento.
Sin un esfuerzo recaudatorio por parte de los gobiernos locales que sea visible en el corto plazo, en el próximo 2016 las presiones financieras que tendrá el presupuesto público de la Federación obligarán seguramente a dar un torzón de cierre a la llave de la que salen recursos hacia los estados y municipios.
Si bien la Secretaría de Hacienda ha dado a conocer que ya contrató una cobertura para los precios del petróleo y que ésta permitirá garantizar que el precio del barril se ubique en los 49 dólares, la dependencia de los ingresos federales hacia las condiciones del mercado del hidrocarburo sigue siendo la piedra de toque que podría presionar a la baja las participaciones federales de los estados y los municipios.
Tal como lo ha señalado la calificadora de riesgo Moody’s en un reciente informe dado a conocer en días pasados, “el precio del petróleo que sustenta el presupuesto federal está determinado parcialmente por la fórmula que se basa en que los precios spot y de futuros. Si los precios de mercado del petróleo continúan bajos en 2016, el precio del petróleo considerado en el presupuesto tendrá que ajustarse a la baja, provocando una reducción o desaceleración en ritmo de crecimiento de las transferencias del gobierno federal a los gobiernos locales”.
Una fuente adicional de ingresos para el gobierno federal, y que determina buena parte de la bolsa de recursos que se reparte entre estados y municipios, es la recaudación de impuestos que hace el gobierno de la República. Sin embargo en una economía en franco estado de desaceleración, la recaudación de impuestos se deprime también. En este sentido los datos no son alentadores ya que apenas el día de ayer la Secretaría de Hacienda redujo la expectativa de crecimiento para 2015 en casi medio punto porcentual, y para el próximo 2016 el panorama también se muestra en retroceso.
El entorno demandará sin duda alguna, todo el talento y las capacidades de los nuevos alcaldes y gobernadores. Los primeros días y meses de sus administraciones tendrán el grillete de la carencia de recursos económicos. Sin embargo, el talento ciudadano podría ser una salida que ayude a sanear la desconfianza que ya existe hacia la democracia. Hacer de ésta un estilo de gobierno podría ofrecer y agregar creatividad a los gobiernos locales en un entorno de crisis económica.

Sobre el autor
Comentarios
Columnas recientes

100 años, sólo un Pedro

Fidel, a un año de tu ausencia

Ayuntamientos en crisis

Uber en Michoacán

En defensa de la política

Michoacán: presidentes vulnerables

La ilusión del Frente Ciudadano

Imposturas en medio de tragedias

La tierra cruje

Por qué López Obrador

No mentir, no robar, no traicionar

Se llama Harvey

El expulsionismo militante

El “casting” del FAD

El ejemplo de Rafa y Julión

México, Venezuela y el TLCAN

El dinosaurio se niega a morir

A la altura de la maestra

El socavón de la corrupción

El origen de la vanidad

PRD: La impericia de la codicia

2018: Comienza el juego de imposturas

Las opciones de Mireles

Después del 4 de junio

Correa: La reivindicación de la esperanza

Burguesía a la mexicana

PRD: El discurso “definicionista”

Carmen Aristegui: La nueva patzcuarense

Yarrington, Duarte y la capacidad de asombro

Todo está en la mente

Cárdenas y la mayoría necesaria

La turbulenta izquierda y el enturbiado país

Patria antes que partido

¿Nueva?, ¿izquierda?

Michoacán, hacia un nuevo interinato

Autodefensas: cuatro años de afrentas

La diáspora perredista

#NoEsTrumpEsPeña

AMLO: ¿El triunfo irreversible?

El contrasentido del acuerdo peñista

Gasolinazo y crisis de confianza

Chávez, el parto pendiente

Postdata: Sobre los buenos fines

Casi al fin del mundo

Casi al fin del mundo

El Buen Fin

Trump: El villano favorito

Estados Unidos: lo que está en juego

De “salvador” a “jodedor”

El caso López Obrador

Tras los recortes

El falaz `paralelismo´ Clinton-Zavala

Los pendientes de los Calderón

Los diez minutos de El Tuca

Movimiento al 18

Las redes y Juanga

Peña Nieto: por si faltara poco

Políticas públicas sin medición

Peña Nieto: entre amistades, disculpas y rechazos

Election day

Inauguration Day

Inegi, acribillado

Una mayoría política, para una mayoría electoral

PRD: Un momento para aprovechar

2018:El tiempo de honrar a Heberto

¿Por qué no le creo a Jesús Ortega?

Después del 5 de junio

Muy al sur de Morelia

Mireles: Sin derecho a la rebelión

Trump: La amenaza de la estulticia

Del “ya me cansé” al “mal humor”

AMLO y EPN, dos caras de la misma moneda

Pedro Infante vive

Al diablo con sus instituciones

Legisladores bizantinos

La cumbre de la usura

Legislativo: Desequilibrio de poderes

Un Eco a la eternidad

Bernie Sanders: La esperanza de lo imposible

Febrero: Episodios de colonialismo y de libertad

Acciones afirmativas: El debate continúa

Participación ciudadana y construcción de gobernanza

Bautista, la alternativa perredista

Temixco: La vulnerabilidad revelada

La crisis que se asoma

Sudamérica: ¿Una golondrina que hace primavera?

Autodefensas y fibrosis social

PRD: Las alianzas posibles

Reformas fracasadas

Basave: Por la redención de los intelectuales

Canarios: la resistencia

Por México Hoy

PRI: La guardia al Maximato

Pátzcuaro: La ciudad de la utopía

“Un amigo se metió a la mafia…”

La confesión de la usura

Estados Unidos y Europa: Medidas divergentes, resultados diferentes

Presupuesto base cero: pretextando eficiencia

Cerati: Pasión por la eternidad

Inflación controlada, ¿el fin del fetiche?

2016: El año de la verdad

Cárdenas frente a Navarrete

Deuda pública federal: ¿Quién la detiene?

Los temores de Peña Nieto

Semeí, Mireles y el Tri

Política ficción: Una sucesión sin control

Grecia: Lo que está en juego

Libertad a Mireles

EPN: Crecimiento económico, popularidad y elecciones

7 de junio: Las lecciones de la elección

Itinerario de campaña

Jara: La pesadilla que está por terminar

Pátzcuaro: El costo de la municipalidad

Salarios y precios: una carrera perdida

Apuntes para una política de desarrollo rural

La piedra de toque de Peña Nieto

Sin lugar a duda… los Calderón

Hipólito Mora: libertad sin justicia

BRICS: ¿El principio del fin de una hegemonía?

Aplausos desaparecidos

¿Estado laico?

Michoacán: Las cartas están echadas

…Y no te volverán a aplaudir

El legado de Castillo

2018: Los adelantos del festín

2015: El paradigma en develación

Michoacán es un desmadre

2014: Lugar indeterminado

EPN: Revolución cancelada

EPN: La desproporción del derrumbe

El momento de Goyo y los nicolaitas

Economía campesina: Economía libertaria

Economía campesina: economía libertaria (Primera de dos partes)

Convención de Aguascalientes: El centenario

Contepec: Desempantanar a Michoacán

“La Tuta” y la mano que lava a la otra

PRD: La nueva cuota de sangre

Tauromaquia: el ejercicio de la libertad

EPN: La nomenklatura

Consejo Económico y Social de Michoacán: Las resistencias

La madre de las consultas

Reformas: de Acapulco a Atlacomulco

Michoacán: entre la desmemoria y la ignominia

FVF: El riesgo de los ciegos y los sordos

Y sigue la yunta andando

Televisa: El pecado original

Campo y Reforma Energética: la lucha que viene

Los pendientes de Alfredo Castillo

La rebelión de la humildad

Crecimiento económico: Guerra de tecnócratas