Julio Santoyo Guerrero
La era del nuevo comienzo
Domingo 14 de Junio de 2015
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En el momento en que ha sido entregada la Constancia de Mayoría y declarado gobernador electo, ha comenzado a marcar el reloj del tiempo político de Silvano Aureoles Conejo. Los ojos, la emoción, la razón y la crítica de los más de cuatro millones de michoacanos le seguirán en cada decisión, en cada silencio y en cada omisión. Los aciertos le harán crecer con reserva, pero los tropiezos le atraerán el juicio implacable de la ciudadanía, y es que los michoacanos estaremos impacientes y muy exigentes por la historia que nos precede.
Era una costumbre, políticamente aceptada, conceder al nuevo gobernante por lo menos seis meses de gracia, “mientras se acomodaba en la silla”, solía decirse. Los michoacanos, sin embargo, no estamos ya para tiempos de gracia y eso, estoy seguro, lo comprende el gobernador electo, por eso el enfático matiz de su campaña “Un nuevo comienzo”. Los nuevos comienzos, lo sabe él, no se “conjugan” en futuro, llanamente se actúan en el presente. El nuevo comienzo no se puede entender como la promesa para mañana, el nuevo comienzo es ahora, no puede haber posposición.
El tiempo de Silvano, el gobernador electo, comienza ahora, no está marcado para el 1 de octubre. Comienza ahora porque ante el abismal vacío de un gobierno estatal que siempre fue débil y dependiente del gobierno federal y de un comisionado, cada declaración y decisión habrán de venir a llenar ese vacío de poder tan costoso; sin ser aún el gobernador constitucional en los hechos será al único que reconozcan por su legitimidad los michoacanos en los últimos dos años; comienza ahora porque los ciudadanos, exigentes como justificadamente lo son, estarán enjuiciando la manera en cómo organiza su gobierno, porque leerán en cada decisión suya las consecuencias que sobrevendrán para el destino de la entidad.
Tal vez nunca un lema de campaña vaya a pesar tanto en la formación del consenso y del disenso de los ciudadanos michoacanos. El ofrecimiento de un nuevo comienzo es verdaderamente comprometedor. Y es duramente comprometedor para Silvano Aureoles, pero conflictivo y dramático para el PRD. Quienes votaron en su contra, que fue la mayoría, han asumido que el nuevo comienzo realmente significa “borrón y cuenta nueva”. Así que del gobernador electo depende la confirmación de la creencia, para que los escépticos que son muchos lo digan triunfales: “Teníamos razón, no hay nuevo comienzo, hay borrón y cuenta nueva”, o bien para que rindan su juicio y reconozcan el error.
Un nuevo comienzo compromete críticamente a Silvano, a las corrientes perredistas y a los aliados que operaron para que ganara la elección. Si la Constitución del gabinete se hace a partir de cuotas de poder, como ya lo están reclamando y ventilando a través de los medios de comunicación, dichos grupos; si en el gabinete legal y ampliado aparecen los nombres de quienes en los gobiernos pasados contribuyeron a la debacle de la administración pública, entonces habrá muerto el nuevo comienzo y habrá muerto prematuramente la débil confianza que su candidatura construyó en 90 días.
Si el gobernador electo quiere verdaderamente un nuevo comienzo tendrá que ser necesariamente rupturista. No tiene opción porque una parte importante de los liderazgos que se han cobijado bajo su sombra y que hoy reclaman la victoria como suya forman parte del pasado que los michoacanos detestan y que no caben en la visión de un nuevo comienzo para Michoacán. No tiene salida porque muchos de los que le reclaman cuotas de poder en el gabinete proceden de los poderes fácticos que han llevado a la entidad a la quiebra financiera, a la crisis de seguridad y al desprestigio de los gobiernos.
El nuevo comienzo pasa por la ruptura, por la demarcación y la crítica de las élites que han traicionado a Michoacán y que se empecinan en seguir montadas en el poder, pero pasa generosamente por la construcción de una gran alianza política y social que genere los valores y los respaldos del nuevo gobierno, si es que realmente quiere protagonizar un nuevo comienzo. Lo nuevo debe negar a lo viejo; lo eficaz a lo ineficaz; la transparencia a la opacidad; la justicia a la impunidad; la seguridad a la inseguridad; la capacidad a la incapacidad; la honestidad a la deshonestidad; la ciudadanía a las élites.
La era del nuevo comienzo ha iniciado ahora, si llega con vitalidad al 1 de octubre, cuando se inaugure como gobierno, será porque Silvano Aureoles se decidió por la ruptura y le apostó a la sociedad. Será entonces un bueno y nuevo comienzo. Ojalá sea así, por el bien de Michoacán.

Sobre el autor
Julio Santoyo Guerrero Estudió Filosofía en la UMSNH Docente desde 1983 Analista en medios impresos y electrónicos desde 1988 Articulista fundador de Cambio de Michoacán desde 1992.
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