Julio Santoyo Guerrero
Y sin embargo, allí está la delincuencia
Lunes 25 de Mayo de 2015
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La versión oficial era que en Michoacán la delincuencia organizada estaba vencida, que la mayoría de los capos y sicarios de la organización criminal que había sembrado el terror en el estado habían sido abatidos o estaban en la cárcel y los que quedaban no tenían la capacidad operativa que en años pasados se les reconocía. Michoacán estaba pues finalmente en paz. Y para efectos de las elecciones, se repitió el estribillo de que nuestra entidad no reportaba focos rojos.
La idea de asumir que en Michoacán el combate a la delincuencia organizada había sido exitoso se rubricaba con la salida del comisionado Castillo, pues se consideraba su salida como el resultado lógico del cumplimiento de los propósitos de su comisión. La versión de un Michoacán pacificado encontró en los meses siguientes a la salida del comisionado, el 22 de enero, una cierta correspondencia con la disminución de algunos delitos y la ausencia notoria de la operación de los criminales en bloqueos carreteros, incendio de vehículos, ejecuciones de gran impacto, toques de queda impuestos, enfrentamientos armados con las Fuerzas Armadas y la Policía Federal.
La apertura del proceso electoral y con ello el interés de los actores políticos para que las campañas se realizaran en un ambiente de tranquilidad estimularon, más que las acciones por la seguridad, los discursos por la tranquilidad. De ahí que de febrero a la fecha se profundizara el discurso triunfal de la paz michoacana, se promoviera la versión oficial de cero focos rojos y se subestimaran las voces de alarma que desde diversos puntos de Michoacán denunciaban el retorno y presencia operativa de los criminales.
El retorno o resurgimiento del crimen organizado tiene, sin embargo, una explicación que se anticipaba desde el 2014. La falla en la estrategia de combate a la delincuencia organizada proviene del descuido en temas cruciales como: no haber concluido la tarea de desmantelar las redes de protección política de la delincuencia, no haber aniquilado todo el poder financiero de los criminales, no haber concluido los procesos de control y confianza de las policías, no haber depurado y fortalecido las instituciones que fueron penetradas por los malos, no haber aplicado todos los recursos y las acciones ofrecidas en el Plan Michoacán, no hacer efectivo un plan anticorrupción en todas las instituciones estatales y municipales.
El activismo de la delincuencia en las últimas semanas tiene un propósito preciso, recuperar parte o todo el poder que tenían sobre las instituciones, independientemente de que quienes lo busquen sean los restos de los grupos que se consideraban abatidos u otros cárteles que quieren ocupar el espacio desalojado. El activismo delincuencial, asesinando candidatos, amenazando a otros y desafiando a las fuerzas federales es porque siguen percibiendo una profunda debilidad institucional, un estado sin dirección, una clase política anémica y una profunda distancia entre partidos y ciudadanos.
Las reiteradas denuncias de candidatos a la gubernatura de cómo en diversos municipios los delincuentes presionan y amenazan no es una anécdota banal es la crónica electoral de la operación del crimen para meterse en la elección y hacerse de los espacios de poder, presidencias municipales, diputaciones, y podría ser hasta de la gubernatura.
Después del enfrentamiento en Tanhuato, que dejó decenas de muertos, del asesinato del candidato Enrique Hernández, en Yurécuaro, y las amenazas en varios municipios, no puede seguir afirmándose que en Michoacán no hay focos rojos. Los hechos son alarmantes y deben llevar necesariamente a la toma de decisiones. El retorno operativo del crimen está ahí, la mata retoñó gracias a una mala e incompleta estrategia, y los riesgos de que su actuación pudra la elección son reales, ya ha ocurrido en el pasado, no estamos vacunados contra otro presente ominoso. Parafraseando a Monterroso, cuando despertamos de las elecciones, la delincuencia todavía estaba allí.

Sobre el autor
Julio Santoyo Guerrero Estudió Filosofía en la UMSNH Docente desde 1983 Analista en medios impresos y electrónicos desde 1988 Articulista fundador de Cambio de Michoacán desde 1992.
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