Julio Santoyo Guerrero
Candidatos: sanar la duda
Lunes 30 de Marzo de 2015
A- A A+

Las campañas electores que inician el 5 de abril para renovar los poderes locales llevarán el estigma de la desconfianza y de la duda. El papel que han jugado los políticos y sus partidos en la tragedia que ha vivido Michoacán en los últimos años, nada decoroso y constructivo, no puede alentar la entrega confiada de los ciudadanos.
Tratar de modificar el ánimo adverso de los electores en tan poco tiempo, con muy pocos hechos pero demasiada tinta y mucho tiempo de espots en radio y televisión, no será suficiente. La pésima imagen de los políticos sigue pesando como plomo en la valoración de muchos mexicanos. Por eso han crecido, de manera muy explicable, los movimientos pro abstención, anulación del voto y boicot de las elecciones. Hay un temor abrumador de que las historias, casi terroríficas, de malísimos gobiernos, se vuelvan a repetir gracias otra vez al apoyo electoral de los ciudadanos que pueden terminar siendo víctimas. En el fondo existe miedo de ir a elegir los próximos verdugos votando candidatos hechos principalmente por la mercadotecnia, pero ocultos en su real trayectoria e intenciones a los ojos de los ciudadanos.
Y es que la crisis de confiabilidad que vive México no les merece mayor alarma y esfuerzo a nuestra clase política. Por lo que están haciendo creen a pie juntillas que sólo se trata de un problema de comunicación, por eso los gobernantes, los partidos y sus candidatos gastan o se disponen a gastar millones de pesos de nuestros recursos públicos para maquillar su imagen y aparecer presentables y hermosamente retocados a ojos de la sociedad. Pero no hay cambio en su práctica política, casi son los mismos de ayer, los mismos personajes que hace pocos meses y años llevaron, por ejemplo, a Michoacán a la tragedia.
El problema de la crisis que ha vivido México, y Michoacán en particular en los últimos años, es que no generó una nueva alternativa, un movimiento político que por su confiabilidad, responsabilidad y seriedad, liderara la crítica y la construcción de otra visión de país desde los principios constitucionales, para disputar a partir de la credibilidad, la confianza y la esperanza el poder mediante el voto.
Por lo pronto, lo que hay y de donde saldrán realmente quienes habrán de gobernarnos los próximos seis y tres años ya están a la vista de los electores y en una semana estarán haciendo campañas. Y es preciso que los ciudadanos impongamos condiciones básicas a los candidatos para disminuir los riesgos que ya conocemos en su futuro desempeño. Tenemos que acotar entonces su capacidad de eludir compromisos vitales que les dan la libertad para imponer su singular interés por arriba del interés común de los michoacanos.
En ese sentido es muy valiosa la propuesta que la semana pasada hiciera Poder Ciudadano de Michoacán mediante diversos puntos, de los cuales nos parecen cardinales los siguientes. El primero, que todos los candidatos hagan pública, mucho antes de la elección, su declaración patrimonial y declaren sobre la cuantía y procedencia de los bienes de sus familiares más cercanos. El segundo, que los candidatos a gobernador, también antes de la elección, nos den a conocer los nombres de quienes serán los titulares de las secretarías centrales como la de Finanzas, Seguridad, Procuraduría, Educación, etcétera, para saber de la trayectoria y honorabilidad de cada cual y prever el tipo de gobierno que tendremos en caso de ganar cada cual. El tercero, que todos los candidatos den a conocer, antes de la elección, el estado de su salud, certificado por una institución reconocida y seria para evitar los embrollos y atrasos a que queda sometida la administración pública cuando ocurren renuncias por motivos de salud. El cuarto, que todos los candidatos le expliquen a sus electores, con documentación certificada en la mano, que no han tenido ni tienen vínculos con la delincuencia organizada y que en sus equipos de trabajo no irán jamás personajes con trayectorias bajo sospecha. Quinto, que los candidatos expliquen cómo harán para recuperar las finanzas públicas y se comprometan a llevar ante la ley a quienes las quebrantaron.
Si los políticos quieren en parte sanar la duda y reconstruir parte de su imagen con hechos efectivos y atraer el voto de los ciudadanos independientes, más allá de la franca del voto duro que cada partido tiene asegurado, aquí tienen una oportunidad, cumplan con compromisos que le permitan al ciudadano ir a las urnas con la certidumbre de que elegirán a personas confiables.

Sobre el autor
Julio Santoyo Guerrero Estudió Filosofía en la UMSNH Docente desde 1983 Analista en medios impresos y electrónicos desde 1988 Articulista fundador de Cambio de Michoacán desde 1992.
Comentarios
Columnas recientes

De la abdicación a la imprudencia

No avivemos la hoguera

¡No puede ser de otra manera!

Simplismo y eficacia

El gobierno de Fuente Ovejuna.

El sindicato de Elba Esther.

Protagonistas de piedra

Carta al gobernador Silvano Aureoles

La relatividad del cambio

¡Pero si ya son gobierno¡

La reforma educativa es con Gordillo

¿Derogación educativa o moderada reforma?

Matando la lluvia a cañonazos

Electricidad, el olvido de los pioneros.

El nuevo consenso

También son dueños del cielo

La familia y el árbol

El impulso

Que prevalezca la paz

La alianza que no fue.

Encuestas: falibles o simple manipulación

Alemán y los límites de la libertad

El olvido electoral del medio ambiente

Manual para vencer la credulidad y la falsedad electoral

El obsequio michoacano para AMLO

La prioridad

Democracia dinástica

El agua, ¿asunto de seguridad nacional?

A quien corresponda: SOS, prevaricación ambiental

Elecciones limpias o ganar a toda costa

El arte del engaño y el caso Anaya

Los trabajos de los justificadores

Desdén suicida

Ni ven ni escuchan

¿La peor elección?

El rito de la fantasía del cambio

Época de oportunismo, demagogia y espejismos

Votos y nada más

La mayoría imposible

¿Ya en serio... cómo le van a hacer?

Nos quedan los atajos de la política mágica

La tierra es plana, el cambio climático es una mentira

Una Presidencia desierta

Entonces, ¿otra vez se perdió la guerra?

¡El agua se teñirá de rojo!

No se pierde lo que no se tiene

Estas nuevas independencias

Sí, ¿pero cuál es la fórmula?

El boom de los independientes

Nieves y Umécuaro, donde vale más un aguacate que la vida de una familia

Desbordados de fraternidad

Desde Madero, construyendo un Área Natural Protegida

La política que tenemos... y que somos.

Inseguridad, esa letal costumbre

El precio político del proteccionismo de Trump

Juegos de fuerza

Cada loco con su guerra

Acuerdo para recuperar los bosques

Gratitud a los maderenses

Líderes "ejemplares"

Escépticos, desconfiados e indignados

Contrarreforma ambiental

Los ecocidas son genocidas

¿Ganaron los aguacateros talamontes?

Justicia en obra negra

Hoy comienza

Creer en la democracia

El aguacate del narco

Desafío al Estado

Piromanía y codicia

Los padrinos del ecocidio

¡Que se jodan los bosques y las aguas de los michoacanos!

La espléndida guerra de Trump

El consenso antisistémico

La carcajada del aguacate ilegal

El poder de los ciudadanos

Sin concesión al ecocidio

Delincuencia ambiental... ¡organizada!

La sucesión presidencial y de cultura cívica

No cualquier unidad nacional

La defensa de México

El futuro está en el pasado

Dios salve de Trump a Estados Unidos y al mundo

Y sin embargo cambiamos

Furia sin cabeza

2017, el año del enojo social

Candidez de los buenos

La sucesión de la incertidumbre

La política del neoproteccionismo

La caja de Pandora que abre Trump

Beneficios de la debilidad institucional

Cuestión de confianza

¿Y después del repudio a la política y los políticos, qué?

Lobos del planeta

La ordinaria inseguridad

Gobierno de consenso para lo que falta

El arrogante Trump y el pequeño Peña

Dos largos años aún

Decreto para la popularidad

¿Diálogo o garrote?

¡Siguen ahí!

El discreto gasolinazo del débil presidente

¿Es que nuestros bosques morirán?

¿Como caballeros o como lo que somos?

Pintaron su raya

No es el conflicto en turno, es la ruta del país

No es la flama, es que todo está seco

La sacrosanta corrupción

Actualidad de la oposición

Atraco a los bosques

La trampa

Bagatelas en lugar del oro

Que arda la corrupción, no los bosques

Ceguera antilaboral

No había entrado a un lugar parecido

La sorpresa

El que da y quita

El arte de inducir olvido y confusión

Crónica de 3 desacatos o el reto a las instituciones ambientales

Sierra de Madero: deforestó, robó, se burló de juez federal y está libre

¿Otra vez perdiendo, otra vez el infierno?

No es la envidia, es la fragilidad

¿Qué esperaban?

Julio Santoyo Guerrero

Mireles, la venganza de un sistema omiso

¿Quién quemó Roma?, ¿acaso Kate del Castillo?

Por una jodida placa

Reconsideración

Pagar y castigar

El tino de Arnaldo

Silvano y Nuño

El traje del gobernador

Voluntarismo y gobernabilidad

Los vulnerables municipios

El bono de confianza

Silvano y el recurso de la política

Días de mea máxima culpa

El paso decisivo

Libres y cortesanos

Informe oficial de la realidad

Silvano y el minotauro de papel

No debe pasar

Sembradores de lumbre

Los hombres del presidente

Ojalá sólo fuera el organigrama del gobierno

\"Inteligencia, honestidad y huevos, si no va a valer madres\"

De resultados y de oficio político debe ser

El respiro del 7 de junio

La era del nuevo comienzo

¡Votamos por la democracia!