Ismael Acosta García
Generosidad, señora María de la Luz, ante todo
Sábado 28 de Marzo de 2015
A- A A+

Tantas cosas que se pueden decir sobre la generosidad. Pero, más significativa que ninguna, es aquella que la define como una de las virtudes más importantes e inherentes al ser humano; su solo término generosus, (lat.) nos hace referencia a la procedencia noble y virtuosa de un individuo. Si bien en la antigüedad la palabra se relacionaba más que nada con una cuestión de linaje y nobleza, hoy en día es utilizada para marcar la virtud de entregarse para el beneficio de quien más lo necesita.
Viene al caso esta reflexión, después de haber sido testigos del desatino en las declaraciones que vertió la candidata por Morena a la gubernatura del estado, la respetable señora María de la Luz Núñez Ramos, donde espetó de manera pública y poco gentil que la dirigencia estatal de su partido “no está comprometida de tiempo completo” en su campaña, como el hecho -señaló- de no estar presente en sus reuniones y en sus ruedas de prensa. Fue más allá, incluso, al expresar el día 18 de marzo ante los medios, que existe una división entre ella y la dirigencia que encabeza el arquitecto Miguel Ángel Sandoval, achacando a éste un supuesto apoyo a otro ex aspirante a la candidatura que hoy ostenta la guerrerense; sin embargo, no tuvo enfado para afirmar que “ya mi equipo de campaña refuerza a los comités municipales y a la estructura que participará en este proceso electoral”.
Hablamos de falta de generosidad de la señora Núñez Ramos porque, efectivamente, es tarea de su equipo de campaña hacerle la campaña, y no tratar de descargar en un pequeño equipo de asalariados la responsabilidad que le implica a ella como candidata. Sabido es que, quienes integran la dirigencia estatal de Morena, tienen que buscar su sustento diario como cualquiera de los militantes o adherentes de a pie, y que mucho, pero verdaderamente mucho hacen con dedicarle a su partido y a ella todos los días una atención que va bastante más allá de una jornada de trabajo. Agradecida debiera estar la ex presidenta municipal de Atoyac de Álvarez y ex diputada federal por el estado de Guerrero, de tener un grupo de militantes comprometidos que le dedican todo su apoyo y toda su capacidad sin espera de recibir ningún beneficio económico o material a cambio. Es sabido de quienes estamos en la cosa pública que, del otro lado de la barrera, hay dirigentes partidistas en la entidad que por su función cobran de 30 mil hasta 100 mil pesos mensuales, lo que les convierte en verdaderos profesionales de partido.
Este tipo de catarsis no abonan en nada al proyecto político de Morena, antes bien dejan al descubierto una brecha que, en el dominio de la gente, es alimentada por una candidata que no ve crecer su posición como contendiente en las encuestas. Y la verdad, hay que decirlo, la guerrerense es un producto difícil de vender, electoralmente hablando; primero, porque aquí nadie la conoce y, segundo, porque fue impuesta como candidata luego de un cuestionado proceso que dio como resultado la negativa a otros dos prospectos para contender en la elección interna de su partido; y es que, nadie olvida que desde el 28 de mayo de 2014 en conferencia de prensa de AMLO en esta ciudad, el tabasqueño anunció a María de la Luz como la candidata de Morena a la gubernatura de Michoacán para las elecciones de 2015. De esa manera, muchos perfiles de la izquierda, hombres y mujeres michoacanos valiosos, fueron desechados a priori.
Ante el dislate de Núñez Ramos, la respuesta de la dirigencia colectiva de Morena en boca de Miguel Ángel Sandoval, fue verdaderamente aleccionadora y mesurada, afirmando que “ella es la única candidata que hemos tenido; todos en Michoacán saben que lo único que se ha hecho es promoverla. Queremos que la gente sepa que en Morena hay gente honrada, noble, trabajadora, humilde, sencilla y de buen corazón que está con ella” (La Jornada, 20/03/2015).
Lo que nos deja como segunda lectura este affaire es que, o de plano la candidata María de la Luz ya se dio cuenta de que su oferta no ha entusiasmado al electorado michoacano como ella y sus promotores pensaban, o que, definitivamente, existe una acción concertada con otro candidato de la izquierda, misma que dio inicio en la presentación de un libro en la población de Tuxpan, Michoacán, el día 11 de enero del presente año, y que bien vale la pena recordar. Se trata del “reconocimiento” que la Asociación Civil Ateneo Miravalle, de Tuxpan, hizo a Silvano Aureoles en agradecimiento por haber gestionado recursos para editar la obra La izquierda mexicana del siglo XX, coordinada por el camaleónico “militante comunista” convertido al salinismo Arturo Martínez Nateras, presidente de dicha agrupación y, coincidentemente, esposo de la hoy candidata María de la Luz Núñez Ramos. Desde ese día, los enterados saben que entre ambos candidatos se hicieron algunos compromisos en lo oscurito, de tal modo que al momento el uno busca a la otra para reunirse, pero el Comité Estatal de Morena ha dicho: “Pero nosotros, no”.
Finalmente, no se nos olvide que un hijo de María de la Luz Núñez y Arturo Martínez Nateras, llamado Arturo Martínez Núñez, hasta finales de 2014 y durante el genocidio de Iguala, era vocero del gobierno de Ángel Heladio Aguirre Rivero y luego secretario de Cultura del mismo. Como que está en chino impulsar una candidatura con esos estandartes, ¿no les parece?
Pero ante todo, esperamos que haya generosidad, entre las partes.
Es cuánto.

Sobre el autor
Comentarios
Columnas recientes

Ernesto Hernández Doblas: Lugar de muertos

Diputados y ediles de MORENA ponen un paso adelante en la agenda estatal.

Las nimiedades de Medardo Serna

Morelia, un gabinete sin color moreno

Congreso extraordinario en Morena

Las Delegaciones federales de programas integrales de desarrollo, van.

Roberto Pantoja Arzola, coordinador de programas federales para Michoacán.

El tsunami del 2018

Política educativa. Una visión desde la izquierda

Plataforma digital para el empleo

Procuración de justicia en la propuesta de la izquierda.

Blanca Piña, candidata al Senado.

Carlos Slim, al ring del oprobio político

Los graves costos de la corrupción en México

Cristóbal Arias Solís, en plan maestro.

Propuesta educativa de la izquierda para 2018-2024

México, un Estado pretoriano

Las hienas se desatan

Corrupción y austeridad republicana en el proyecto de López Obrador

Los pactos de civilidad y la carabina de Ambrosio

Generosidad, señora María de la Luz, ante todo

Discurso aberrante y ramplón el del 18 de marzo

Relaciones Estado–Iglesia en México

Sus implicaciones en la relación Estado-Iglesia en México

Estado, Iglesia, empresariado

Talía Coria y Raúl Morón

Mario Vázquez Raña

Morena es la opción

Y, ¿qué tal una mujer?

Melchor Ocampo, reformador

Del ciudadano y los valores cívicos

El castillo del virrey Alfredo se derrumba

Adrián Huerta, ¿candidato priista?

¡Que revisen los cuarteles!

PRD, crónica de una muerte anunciada

Peña Nieto y Silvano Aureoles. Vidas paralelas

¡Bah!, la Iglesia católica

El priismo deleznable y el síndrome de Fox

Ya no hay palabras, sólo indignación e impotencia

“Los chuchos”, calamidad para el PRD

Pacto de civilidad, ¿por qué?, ¿para qué?

La sociedad civil en el contexto del México actual

Morena, una perspectiva sociológica desde la teoría general de los partidos políticos

Una conversación del 11 de septiembre

Silvano Aureoles, el principio del fin

El compromiso del liberalismo militante en el siglo XXI Segunda parte

El compromiso del liberalismo militante en el siglo XXI

Cotidianidades