Hugo Rangel Vargas
Sin lugar a duda… los Calderón
Viernes 27 de Marzo de 2015
A- A A+

“Espérate a que conozcas la condición humana a partir de que dejes el poder y entiendas que lo que más te ha perjudicado eres tú, tu carácter colérico al que le gana el coraje en cualquier momento”, así sentenciaba, lapidario, en una misiva dirigida por el panista Javier Corral Jurado al todavía presidente de la República, Felipe Calderón, el 12 de septiembre del 2012.
Exorcismo devenido en profecía, la carta de Corral a su correligionario decretaría el destino del juicio de la historia que parece colocar al presidente michoacano en la justa dimensión de su fracaso. Hoy sin embargo, Calderón regresa por sus fueros y reaparece en su tierra alzándole la mano a su hermana Luisa María en un gesto que obliga a recordar la estirpe de donde proviene la abanderada panista al gobierno del estado.
Por si había dudas, los Calderón, Luisa María y Felipe, estaban presentes en Morelia. Junto a ellos, a su alrededor, un palaciego despliegue de fuerzas de seguridad que hacía recordar a los morelianos aquellos nefastos días del calderonismo en los que las visitas presidenciales convertían a la ciudad en caos. Ese ofensivo y suntuoso despliegue, que cuesta a los mexicanos un millón 21 mil pesos mensuales sólo por concepto de asesores y sin contar el gasto en personal de seguridad, es el majestuoso monumento a la negativa al regreso a la simple condición humana que sentenciaba Corral Jurado en el 2012 a Felipe Calderón.
Para que nadie titubee, el ex presidente Calderón dejó en claro que era su hermana “la única alternativa para poder transformar la realidad de Michoacán desde todos los frentes”, síntoma infalible de su obcecación perniciosa y enfermiza; Calderón sigue pensando en la existencia de caminos únicos para el país y ahora para Michoacán, tal como lo hizo en su momento con su necia guerra contra el narcotráfico que sólo en el estado llevó a incrementar los homicidios culposos de once mil 800 en el 2006, a 21 mil 700 en el 2012; y los secuestros de 703, a mil 418 en el mismo periodo.
Felipe Calderón quiso dejar en claro que lo que está en juego junto a la candidatura de su hermana, no es el triunfo de Acción Nacional en Michoacán, sino su proyecto familiar y la visión ideológica del panismo más conservador. Quizá eso explique la ausencia clara, en el registro de Luisa María, de la dirigencia nacional del PAN -con quienes el calderonismo ha mantenido una permanente confrontación- y la presencia del propio Felipe acompañado del funestamente célebre Diego Fernández de Cevallos acompañando a quien aspira a gobernar un estado con una fuerte presencia de “indios desarrapados”, tal como llamaría El Jefe Diego a los zapatistas en el 2005.
Pero el peso del fracaso de los Calderón en Michoacán no sólo está en los perniciosos resultados en materia económica durante el sexenio de Felipe que arrojó, según cifras del Inegi, un cierre de 268 empresas por motivos de inseguridad entre el 2006 y el 2010; la frustración del calderonismo no únicamente tiene un monumento en la embestida contra la soberanía estatal durante su administración y el montaje mediático del Michoacanazo; el fiasco de los Calderón tiene otras medidas y manifestaciones.
Así entonces, cada que un Calderón ha aspirado a enfrentarse a la voluntad democrática de los michoacanos, los habitantes de este estado les han dado una muestra de rechazo: en 1995 Felipe perdió la elección de gobernador, en 2001 la familia Calderón enfrenta un nuevo revés con la derrota de Juan Luis en la elección de alcalde de Morelia, Felipe en 2006 es nuevamente derrotado en Michoacán en la elección presidencial y finalmente Luisa María cae en la contienda de gobernador del estado del 2011.
Estos son los Calderón y no cabe duda que Luisa María es su carta fuerte de la presente coyuntura. A ella se ancla la historia de Felipe, su hermano. El fracaso podría estar nuevamente en el destino de esta familia y traerá, quizá con otros actores, el mismo mensaje que le sentenciaría a Felipe el propio Javier Corral en la misiva ya citada: “Este primero de diciembre le vas a entregar en San Lázaro la banda presidencial a Peña Nieto. La misma que recibiste de Vicente Fox (…) Lo sabes bien, ese momento condensará como ninguna crítica o análisis, tu fracaso”.

Sobre el autor
Comentarios
Columnas recientes

100 años, sólo un Pedro

Fidel, a un año de tu ausencia

Ayuntamientos en crisis

Uber en Michoacán

En defensa de la política

Michoacán: presidentes vulnerables

La ilusión del Frente Ciudadano

Imposturas en medio de tragedias

La tierra cruje

Por qué López Obrador

No mentir, no robar, no traicionar

Se llama Harvey

El expulsionismo militante

El “casting” del FAD

El ejemplo de Rafa y Julión

México, Venezuela y el TLCAN

El dinosaurio se niega a morir

A la altura de la maestra

El socavón de la corrupción

El origen de la vanidad

PRD: La impericia de la codicia

2018: Comienza el juego de imposturas

Las opciones de Mireles

Después del 4 de junio

Correa: La reivindicación de la esperanza

Burguesía a la mexicana

PRD: El discurso “definicionista”

Carmen Aristegui: La nueva patzcuarense

Yarrington, Duarte y la capacidad de asombro

Todo está en la mente

Cárdenas y la mayoría necesaria

La turbulenta izquierda y el enturbiado país

Patria antes que partido

¿Nueva?, ¿izquierda?

Michoacán, hacia un nuevo interinato

Autodefensas: cuatro años de afrentas

La diáspora perredista

#NoEsTrumpEsPeña

AMLO: ¿El triunfo irreversible?

El contrasentido del acuerdo peñista

Gasolinazo y crisis de confianza

Chávez, el parto pendiente

Postdata: Sobre los buenos fines

Casi al fin del mundo

Casi al fin del mundo

El Buen Fin

Trump: El villano favorito

Estados Unidos: lo que está en juego

De “salvador” a “jodedor”

El caso López Obrador

Tras los recortes

El falaz `paralelismo´ Clinton-Zavala

Los pendientes de los Calderón

Los diez minutos de El Tuca

Movimiento al 18

Las redes y Juanga

Peña Nieto: por si faltara poco

Políticas públicas sin medición

Peña Nieto: entre amistades, disculpas y rechazos

Election day

Inauguration Day

Inegi, acribillado

Una mayoría política, para una mayoría electoral

PRD: Un momento para aprovechar

2018:El tiempo de honrar a Heberto

¿Por qué no le creo a Jesús Ortega?

Después del 5 de junio

Muy al sur de Morelia

Mireles: Sin derecho a la rebelión

Trump: La amenaza de la estulticia

Del “ya me cansé” al “mal humor”

AMLO y EPN, dos caras de la misma moneda

Pedro Infante vive

Al diablo con sus instituciones

Legisladores bizantinos

La cumbre de la usura

Legislativo: Desequilibrio de poderes

Un Eco a la eternidad

Bernie Sanders: La esperanza de lo imposible

Febrero: Episodios de colonialismo y de libertad

Acciones afirmativas: El debate continúa

Participación ciudadana y construcción de gobernanza

Bautista, la alternativa perredista

Temixco: La vulnerabilidad revelada

La crisis que se asoma

Sudamérica: ¿Una golondrina que hace primavera?

Autodefensas y fibrosis social

PRD: Las alianzas posibles

Reformas fracasadas

Basave: Por la redención de los intelectuales

Canarios: la resistencia

Por México Hoy

PRI: La guardia al Maximato

Pátzcuaro: La ciudad de la utopía

“Un amigo se metió a la mafia…”

La confesión de la usura

Estados Unidos y Europa: Medidas divergentes, resultados diferentes

Presupuesto base cero: pretextando eficiencia

Cerati: Pasión por la eternidad

Inflación controlada, ¿el fin del fetiche?

2016: El año de la verdad

Cárdenas frente a Navarrete

Deuda pública federal: ¿Quién la detiene?

Los temores de Peña Nieto

Semeí, Mireles y el Tri

Política ficción: Una sucesión sin control

Grecia: Lo que está en juego

Libertad a Mireles

EPN: Crecimiento económico, popularidad y elecciones

7 de junio: Las lecciones de la elección

Itinerario de campaña

Jara: La pesadilla que está por terminar

Pátzcuaro: El costo de la municipalidad

Salarios y precios: una carrera perdida

Apuntes para una política de desarrollo rural

La piedra de toque de Peña Nieto

Sin lugar a duda… los Calderón

Hipólito Mora: libertad sin justicia

BRICS: ¿El principio del fin de una hegemonía?

Aplausos desaparecidos

¿Estado laico?

Michoacán: Las cartas están echadas

…Y no te volverán a aplaudir

El legado de Castillo

2018: Los adelantos del festín

2015: El paradigma en develación

Michoacán es un desmadre

2014: Lugar indeterminado

EPN: Revolución cancelada

EPN: La desproporción del derrumbe

El momento de Goyo y los nicolaitas

Economía campesina: Economía libertaria

Economía campesina: economía libertaria (Primera de dos partes)

Convención de Aguascalientes: El centenario

Contepec: Desempantanar a Michoacán

“La Tuta” y la mano que lava a la otra

PRD: La nueva cuota de sangre

Tauromaquia: el ejercicio de la libertad

EPN: La nomenklatura

Consejo Económico y Social de Michoacán: Las resistencias

La madre de las consultas

Reformas: de Acapulco a Atlacomulco

Michoacán: entre la desmemoria y la ignominia

FVF: El riesgo de los ciegos y los sordos

Y sigue la yunta andando

Televisa: El pecado original

Campo y Reforma Energética: la lucha que viene

Los pendientes de Alfredo Castillo

La rebelión de la humildad

Crecimiento económico: Guerra de tecnócratas