Ismael Acosta García
Talía Coria y Raúl Morón
Viernes 20 de Febrero de 2015
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No tengo el gusto de conocer personalmente a la psicóloga Talía Coria Mendoza mas, como dijo el maestro de Galilea: “Por sus frutos los conoceréis”. Evidentemente se trata de una activista y luchadora social empeñada en una lucha cultural a favor del trato digno y humano de los animales. Echar una vista a las actividades que durante dos décadas y desde la sociedad civil ha encabezado, la distinguen como una ciudadana ejemplar y digna de confianza para quienes deseamos vivir en un mundo de paz, en concordia, con respeto, en solidaridad y reconociendo los derechos humanos y el trato digno a los seres de la naturaleza que han sido nuestros acompañantes en el devenir histórico de la humanidad.
Me parece que con dichos antecedentes, el Partido Verde se ha apuntado un excelente atino al designarla como su candidata a diputada por el Distrito X Morelia Federal. Es de las raras ocasiones en que se hace coincidir el discurso con la praxis, pues si a este partido desde sus documentos básicos le interesa la defensa de los derechos del hombre, iniciando por el respeto a la naturaleza y a los animales, bien hace en depositar su confianza en una promotora pertinaz en estos menesteres para que les represente en la contienda electoral que, estoy seguro, le tendrá deparado un escaño en el Legislativo federal para provecho de una ciudadanía que ha dejado de confiar en los políticos y tiende ahora a impulsar por la vía ciudadana a verdaderos representantes populares.
Talía dejó en el camino a Daniela de los Santos Torres, una diputada local priista mejor conocida como beneficiaria del apoyo personalísimo de Fausto Vallejo que la llevó, primeramente, a la Sindicatura de Morelia y, posteriormente, a lograr el escaño que con más pena que gloria ha desempeñado en el Congreso local; por cierto, apoyo al que su conducta partidaria le denuncia como desleal a quien le dio la oportunidad y sustento para su incipiente carrera política. Diremos que, al caer derrotada ante la activista Talía Coria y con ello quedar fuera de toda oportunidad electoral, está pagando las consecuencias amargas de su deslealtad.
En el caso de Raúl Morón, ha quedado demostrado que es en su partido como el personaje de la novela de “El último mohicano”; vamos, un tipo raro ahí, comprometido con sus principios y su praxis política, el último y verdadero representante de un partido que usufructuó a la izquierda para convertirse en abyecta facción de pragmáticos que han hecho de esa expresión su modus vivendi para la satisfacción de intereses personales, verdaderamente bastardos, en detrimiento de la ideología, del interés público y de la soberanía de la nación.
Ayer, viernes, quedó evidenciada de manera clara y contundente la preferencia que la ciudadanía le otorgó a Morón, no sólo ubicándole como el mejor dentro de las opciones de su partido, sino varios puntos arriba de sus potenciales adversarios de otros partidos camino a la Presidencia Municipal de Morelia.
El profesor normalista, deportista, matemático y licenciado en Educación Física, es la evidencia de un ciudadano que ha aprovechado el medio de manera positiva para crecer exponencialmente en su formación política. Maestro de escuela con clase directa a grupo, es de los profesores que sí le conocieron los ojos a los niños, que venido de una escuela del medio rural y con el conocimiento pleno de las limitaciones que se viven en el medio educativo desde el aula de palitos, supo incorporarse a un movimiento emergente reivindicador de las justas luchas sociales del magisterio. Su paso por la dirigencia sindical nos evidenció que es posible unificar en una sola representación las diferentes vertientes ideológicas del gremio, pues no olvidemos que él ha sido el último secretario general de la Sección XVIII del SNTE que tuvo liderazgo único en la entidad. Que quede claro que, en estas páginas, en otros medios masivos de comunicación y en las tribunas públicas, hemos declarado nuestra incorformidad por los métodos de lucha del magisterio democrático que tanto han afectado a la ciudadanía y por los que esta tendencia gremial se ha ganado el rechazo de la opinión pública. Lo que estamos destacando es que, así como en el caso de Talía, hoy en el PRD y caminó a la disputa electoral por la Presidencia Municipal de Morelia, este partido ha tenido un gran acierto, quizás el único que le percibamos en vistas al proceso electoral del próximo mes de junio. Es evidente que Morón ha cumplido a cabalidad la formación, militancia y sobre todo praxis política que le hace merecedor a ir por la disputa del gobierno de la ciudad capital del estado. Por cierto, y lo veremos al paso, es también el referente que puede aglutinar para sí la unidad de la izquierda en busca de una candidatura única a la Presidencia Municipal. Un gran acierto sería incorporar en su proyecto al ex priista Carlos Río Valencia, ex tesorero del estado en la administración faustista y cuyo personaje trae consigo un merecimiento que pocos le han reconocido pues, durante su gestión como tesorero del Ayuntamiento moreliano, logró lo que ningúno otro ha alcanzado ni antes ni después de él, ampliar la base tributaria municipal casi al 300 por ciento de como la recibió y que dio al municipio seguridad, soporte y eficiencia financiera, de manera tal que ha permitido al maestro Wilfrido Lázaro navegar por aguas más o menos tranquilas durante su administración.
Pues bien, al igual que en el caso de Talía Coria, Raúl Morón tuvo otro empecinado contrincante al cual vencer de manera por demás aplastante, me refiero a Antonio Soto Sánchez, un extrafalario y típico logrero político en cuya azarosa vida (o sea, vida de suerte) no acude congruencia ni formación ideológica alguna que verdaderamente le identifique con la doctrina de izquierda. Es un sujeto de los que cualquier partido desearía deshacerse, no representa a nada ni a nadie, sus actitudes y peroratas locuaces le denuncian como un tipo sin contenido y sin valor intelectual. Se hizo a la vera de Cristóbal Arias a quien después denostó y traicionó. Gracias a él obtuvo la dirigencia de su partido en sus pininos como político perredista. No nos olvidamos que es de entonces “su más relevante acción política” que le marcó de por vida y que delata la calaña de que está hecho, aquella cuando, en el extremo de su estupidez civil y humana, cometió el delesnable agravio contra el doctor Roberto Robles Garnica, arrojándole las inmundicias de sus sobrantes de una taza de café en la cara. Este señor es el que hoy se atreve a descalificar el historial político de Raúl Morón; el que desacredita a priori los resultados de las encuestas que su partido ordenó para conocer el posisionamiento social de los precandidatos perredistas y que por cierto lo largaron a un miserable e ínfimo tercer lugar. Le decía Antonio Soto a su presidente estatal en una misiva esta semana: “Te solicito que evites que vuelvan a ocurrir prácticas tan reprobables, tan poco éticas y tan deleznables que sólo han traído perjuicios a nuestra institución”. Nos preguntamos, ¿Conocerá este político chuchista lo que es la ética política y la calidad moral? Su gesto contra Robles Garnica no lo podrá borrar nunca. El doctor representó la gentileza de un caballero, la honradez de un servidor público, el humanismo de un médico entregado al servicio de la comunidad, la congruencia política y la verdadera conciencia militante de un izquierdista como pocos, muy pocos, hemos conocido en este país. Y Soto Sánchez demostró su patanería política y social en ciernes.
Es pues resultante que, las definiciones a favor de Talía Coria y Raúl Morón, han sido un agradable atino de sus partidos políticos, para el bien de todos.

Posdata.
¿Hasta cuándo seguirá metiendo sus narices el Virrey Castillo en los asuntos de Michoacán? ¿Hasta cuándo se le permitirá que siga desestabilizando a nuestro estado con su presencia? El día de ayer fuimos testigos de cómo, en las instalaciones de un conocido hotel ubicado en las inmediaciones del Planetario de la ciudad, todo su séquito que dejó en Morelia fue pasando de uno a uno por su mesa a rendirle cuentas. Es indignante que esta situación prevalezca en el estado; el gobernador Jara Guerrero debe poner un hasta aquí a la injerencia abominable de Alfredo Castillo y la gente del Estado de México. Hechos como el de ayer delatan que, por sobre el gabinete estatal, sigue existiendo un gabinete alterno dirigido por el “procurador Paulette”.
Es cuánto.

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