Juan Pérez Medina
Las elecciones del 2015 en Michoacán y las expectativas del campo popular
Martes 9 de Diciembre de 2014
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Las elecciones en Michoacán llegan en el momento de mayor descrédito del gobierno, su clase política y el sistema de partidos, en medio de la impunidad, la corrupción y la barbarie.
Es hora de la ciudadanía. Es hora de los trabajadores del campo y la ciudad. Es hora de dignificar la política y la acción de gobierno. Es hora del Frente de Organizaciones Sociales. Es nuestra hora.
Con inteligencia, los cuadros políticos más destacados del movimiento social, sindical, campesino y popular, deben elaborar una plataforma que logre conectarlos con todo el pueblo. No se trata de darle espacio específico a cada quien, sino de asumir con responsabilidad y con sinceridad las tareas que el pueblo en general demanda.
El movimiento social organizado en el frente debe contextualizar el momento para hacer las propuestas que todos están esperando y que sean incluyentes.
Por otra parte, no se debe cometer el error de sumarse a un candidato de partido, aunque su plataforma se acerque a la nuestra; en el fondo harán lo mismo de siempre y gobernarán para administrar el Estado, si bien nos va, pues la tendencia es a empeorar nuestras vidas, mal administrando nuestros recursos, favoreciendo a quienes más tienen. La esperanza ciudadana pasa por reencuentros necesarios. Necesitan oír y creer que de nuestra parte que no se ha de ser como los otros han sido y que se actuará con decoro y con responsabilidad.
Pensar en un candidato de los que se promueven en los partidos es traicionar una oportunidad de oro que está en nuestras manos. Pero sobre todo, es malgastar el potencial con que se cuenta para construir una alternativa verdaderamente popular, que rompa con la hegemonía de los partidos. Es hora de construir un perfil social del candidato popular consensuado entre las organizaciones nucleadas en el frente que permita arribar a una elección ciudadana en las mejores condiciones. Un candidato comprometido con el necesario cambio social y económico y, por lo tanto, con la plataforma popular. Surgido del pueblo, de la sociedad michoacana, que vive con los de abajo y está con ellos en todo momento. Honesto, trabajador y austero en su forma de ser y actuar. Incorruptible y buen administrador de los recursos del pueblo. Lo que implica que habrá de utilizarlos en beneficio de éste para promover el trabajo sustentable y la reactivación económica y no en beneficio de unos cuantos como ha sido hasta ahora.
Un candidato que promueva las 24 horas del día la organización popular para la discusión y el debate de las ideas y para la puesta en práctica de las mejores. De aquellas que promuevan la producción, la acción colectiva y comunitaria, la cultura popular e identitaria y el goce de todos los derechos humanos y sociales.
Un candidato promotor de la paz, que reivindique el derecho a disentir y asegure la libertad para hacerlo. Que promueva acciones ciudadanas para la seguridad y disminuya el número de agentes del orden. La paz no requiere policías, sino garantías plenas para la acción, la creatividad, la innovación y el trabajo remunerador. Implica garantizar los derechos sociales y humanos fundamentales y esto sólo será posible con trabajo y más trabajo, pero trabajo creador y socialmente útil. Trabajo que dé garantías de una vida digna y que no reproduzca la pobreza y la miseria.
Se requiere de un candidato que se atreva verdaderamente a democratizar los medios de comunicación y haga lo necesario para que la sociedad se los apropie y los utilice en su provecho, acabando con el negocio de la manipulación de la verdad y la construcción de estereotipos ajenos al bien común, pero sobre todo que impida la promoción del consumismo y permita atender las necesidades básicas de una familia, sin que la televisión le casi obligue a comprar lo que no necesita y ni le beneficia. Una prensa libre será una prensa útil a la sociedad y no aquella que vive de los contratos publicitarios y el “moche” o los “chayotazos”.
Es hora y el tiempo no espera. Al mal paso darle prisa. Los tiempos no son en esta área los tiempos del movimiento social, sino de los que nos mal gobiernan. Ir a su terreno implica asegurarse que lo hacemos cuando se debe, de lo contrario se acabará fuera de la competencia.
Es un sueño de muchos que los trabajadores lleguen al poder. Es mi sueño. Y puede ser posible. De lograrse será una etapa, pero fortalecerá la idea y la visión de que es más que posible.

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