Ismael Acosta García
PRD, crónica de una muerte anunciada
Sábado 29 de Noviembre de 2014
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Se veía venir. Lo dijimos aquí por lo menos en cuatro ocasiones recientes en artículos que publicamos con los siguientes títulos: “Silvano Aureoles, el principio del fin”, 16/08/2014; “Morena, una perspectiva sociológica”, 20/09/2014; Los chuchos, una calamidad para el PRD”, 16/10/2014; y “EPN y Silvano, vidas paralelas”, 15/11/2014. Lo menciono porque en alguna ocasión recibimos comentarios por la red calificándonos de amanuenses, de uso de patrañas y suposiciones. Hoy queda claro que Carlos Navarrete, Silvano Aureoles, los chuchos y sus corifeos han quedado en la vergüenza absoluta y en una tragicómica orfandad de liderazgo y moralidad política con la renuncia que les presentó el ingeniero Cárdenas.
Cuauhtémoc, en entrevista previa con Navarrete, le imputó entre otras cosas la entrega supina de la dirigencia del partido al gobierno peñista vía el Pacto por México, así como otras sandeces verbi gratia la virtual alianza de su partido con el PAN para la elección a gobernador en Sonora; similar propósito al que Silvano Aureoles le ha apostado amarrar en nuestra entidad, ya sea con el PAN o con el PRI, dado que su camaleónica conducta le tiene por un lado como lacayo pactista del presidente y por otro como ofertante de una candidatura única con la derecha en evidente muestra de sus perversidades; es por ello que, en Michoacán, no podemos separar lo que sucede en el PRD nacional de la probable candidatura silvanista. Es una condición siamesa.
A la renuncia del líder moral al PRD, de inmediato se presentaron en cascada una serie de dimisiones de otros personajes que bien valdría la pena analizar con lupa. Unas, quizá las mayoritarias, no son más que conductas oportunistas y pueriles de personajes que en su azarosa vida nunca han abonando a la tan ansiada unidad de la izquierda, sino que son vividores que siempre han pululado en la política al amparo y sombra del ingeniero Cárdenas; luego entonces, ningún valor tienen para el desarrollo histórico de la izquierda, y no pasan de ser más que materia de estadísticas en el actual fenómeno; otras, las menos en cuantía pero mayores en significado, son las que dejan en evidente orfandad al partido del sol acromático, de entre ellas es de destacar la que signaron un grupo de mujeres verdaderamente significativas de la izquierda mexicana, el mismo día 25 de noviembre dirigida a Carlos Navarrete, y que por su importancia transcribo:
“Sr. Presidente:
“Desde hace tiempo much@s militantes hemos advertido que el PRD convirtió en costumbres políticas las mismas prácticas antidemocráticas que motivaron nuestra fundación como alternativa, dando la espalda a la esperanza de millones de mexican@s que confiaron en que votar (por el) PRD era votar por gobiernos respetuosos de derechos humanos, honestos y con principios de izquierda.
“Las que suscribimos nos congratulamos de nuestra militancia, profesionalismo, compromiso, amor y entrega con el que nos hemos desempeñado.
“La crisis brota cruelmente con el horrible crimen contra los jóvenes de la Normal Rural de Ayotzinapa que nos llena de indignación, dolor y vergüenza por haberse dado en gobiernos perredistas.
“Ante estos sucesos la respuesta del partido, por decir lo menos, fue evasiva, omisa, conciliadora y con matices políticos enfocados a obtener raja electoral, lejos de responder con los principios y la energía moral que la ignominia del suceso exigía y exige para quienes luchan por la justicia, dignidad y vida buena para todos.
“La indignación que sentimos se acompaña de coraje y vergüenza por compartir militancia con quienes impulsaron y protegieron a los responsables de este crimen de brutalidad extrema y apoyaron y orientaron las reformas que destruyen y eliminan derechos y riqueza que nos pertenecen.
“El uso de la política para la ambición personal y no para el servicio es lo que ha sembrado el terreno de lo que ahora vivimos. El abuso de poder y el enriquecimiento personal ya no son conductas reprobables en nuestro PRD, sino por el contrario, son sabidas, calladas y compartidas.
“La lejanía del partido de las causas populares y de la agenda nacional que clama por justicia, equidad, transparencia, bienestar, salud, educación, alegría, paz y seguridad, nos hace sentirnos en un cascarón que alberga un producto fallido del que ya no queremos ser parte y por ello presentamos nuestra renuncia con carácter de irrevocable.
“Del ingeniero Cárdenas aprendimos que la primera lealtad de un militante de izquierda es para con el pueblo en primerísimo lugar; del Che Guevara, a sentir en lo más profundo las injusticias cometidas contra cualquiera; y de nuestra propia historia, que el deber fundamental es hacer la patria desde, para, con y por el pueblo”.
Firman: Graciela Carmina Andrade García Peláez, ex secretaria de Desarrollo Social y ex secretaria de Educación en Michoacán; Adriana Luna Parra, luchadora social, abuela rebelde y ex diputada federal, integrante del CEN del PRD en la Presidencia de Cuahtémoc Cárdenas; Guadalupe Sánchez Martínez, ex diputada federal y ex secretaria de Gobierno de Michoacán, entre otras muchas militantes. Debo aclarar que otras y otros militantes valiosos ya se habían ido mucho antes del partido.
Pues bien, señores, hoy es el día de las definiciones. Hoy es el día en que los verdaderos hombres y mujeres progresistas, sin enconos, sin resabios y en un ejercicio pleno de generosidad, deban verter hacia un solo cauce los esfuerzos que requiere la unidad de la izquierda. Y no hay tiempo qué perder. Hoy por hoy, el único partido político que puede aglutinar en su favor esos recursos es Morena. Se trata de que ese partido no repita el grave error perredista que en un alarde de apertura cedió el paso a corrientes extrañas a la izquierda que provenían de lo peor del priismo, expresiones que después se significarían a través de las ominosas tribus. Ojalá que sus dirigentes nacionales y locales sepan aquilatar el momento histórico para no cometer las pifias e infantilismos de que vienen precedidos por las ambiciones desquisiadas y pragmáticas de otros. Volver a la ideología, volver a la defensa de los valores nacionales y caminar paralelamente a las demandas de los más necesitados, es lo menos. Que sea para el bien de todos.
Es cuánto.

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