Rubí de María Gómez Campos
Meditaciones posmodernas
El negocio insano de la religión
Viernes 16 de Enero de 2009
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La repentina muerte de un hijo del famoso actor norteamericano John Travolta ha vuelto a llevar a la palestra pública un tema polémico y hasta cierto punto ignorado en México, en torno a la situación que guarda la relación entre pensamiento crítico y religión. Al parecer de algunos la repentina muerte del joven de 16 años no está desligada de la religión que profesa el famoso actor de Saturday night fever y Vaselina. La “dianética”, definida como la supuesta base científica de la “cienciología”, que se presume como iglesia, es considerada en algunos países de Europa como una secta potencialmente peligrosa. El gobierno alemán, por ejemplo, no la considera una religión sino una organización financiera; y en Chile y Argentina la dianética es sólo una asociación civil no religiosa. Se trata de una ideología confusa y pseudocientífica; mezcla de elementos inconexos de psicología disfrazada de espiritualidad, técnicas de autoayuda y ufología que, “aunque usted no lo crea”, desde mediados de los años 50 ha ganado muchos adeptos en diversas partes del mundo, especialmente entre los actores de Hollywood.
Probablemente el aislamiento social que la fama procura a los millonarios actores, así como la ignorancia, incapacidad o escasa práctica en el ejercicio de pensar, sumada a la futilidad de sus vidas, sea la razón de que personajes que han alcanzado gran notoriedad (como John Travolta y Tom Cruise) cuya popularidad podría convertirlos en ejemplos a seguir por mucha gente, deciden dedicar su tiempo libre a actividades extravagantes y fanáticas como éstas. La controversia actual se basa en el hecho de que esa organización mantiene un rechazo de la psiquiatría y realiza permanentemente campañas contra la medicación psiquiátrica, aun en el caso de psicópatas criminales a los que asume poder curar; y el hijo del actor padecía una enfermedad neuronal.
A pesar de que la cienciología se instituyó originalmente (en 1953) en los Estados Unidos como una organización sin fines de lucro, otra característica de los adeptos a esta secta es la influencia y el amplio poder económico y social que tienen. Entre más comprometido esté un individuo con la organización, más dinero invierte en ella y esto le permite alcanzar niveles más altos de jerarquía en los que le es revelada la existencia de un emperador alienígena desde el cual se explica la existencia de extraterrestres que habitan los cuerpos de los seres humanos. Así de absurda, ridícula e infantil es la “religión” de varios exitosos astros de la pantalla grande a los que muchas personas admiran; aunque, según se registra en Wikipedia, las numerosas batallas legales que ha librado la iglesia de la cienciología desde su fundación le han dado la reputación de ser “una de las organizaciones religiosas más litigantes en existencia”. Algunas de las controversias legales que se han suscitado y que sus críticos mantienen como argumentos en contra de esa agrupación son enunciadas en el mismo documento de Internet como: alegatos de actividades criminales; denuncias de lavado de cerebro y control mental; política de desconexión del mundo; lucro; mistificación y culto a la personalidad del fundador Ron Hubbard; muertes misteriosas de cienciólogos y tácticas ilegales planificadas contra sus críticos.
Según la misma fuente, actualmente la cienciología constituye el centro de una compleja red mundial de organizaciones diversas entre las que se incluyen: centros de tratamiento contra la drogadicción, programas de rehabilitación de delincuentes, actividades para reformar el campo de la salud mental (en México representada por la Comisión de Ciudadanos para los Derechos Humanos), proyectos para implantar métodos educativos en las escuelas, una campaña para devolver los valores morales a la vida, una organización para educar y ayudar a los negocios a triunfar y una cruzada dirigida a los líderes mundiales y al público en general para poner en práctica el documento de la ONU de 1948, la Declaración Universal de los Derechos Humanos; a pesar de que algunas declaraciones del líder se manifiestan contrarias al espíritu de respeto y solidaridad del último documento.
La dianética (que es el brazo secular de la secta) ha dado a conocer algunas creencias a través de los libros publicados por su fundador. En las primeras páginas de lo que se conoce como el libro uno, “el autor se presenta como ingeniero y afirma que usando los métodos de la ingeniería ha descubierto el único origen de todas las enfermedades mentales” (Wikipedia). No obstante muchas creencias de esa religión son guardadas en secreto para los que no forman parte de ella. Esto la convierte en una de las cofradías esotéricas más enigmáticas que pueblan el mundo contemporáneo y que, junto con el satanismo y otras corrientes de misticismo incomprensible, intentan sustituir a las religiones más antiguas y respetables. Desafortunadamente las religiones de larga tradición y probada eficacia espiritual en otros tiempos han ido decayendo en la medida en que no se han sabido adaptar a las necesidades, psíquicas y morales de religiosidad que los seres humanos de todos los tiempos han tenido. Mientras las respetables tradiciones religiosas se rehúsen a erradicar de su seno la misoginia, la homofobia y no sean respetuosos de los derechos a cualquier forma de diversidad, esto lo seguirán aprovechando congregaciones y gremios de negociantes que, agrupados bajo el nombre de “new age”, ofrecen a los seres humanos del presente alternativas de pseudo-saber y de religiones sin dios, cuyos rasgos de impenetrabilidad, oscuridad e irracionalidad son protegidos por el carácter de secrecía, confidencialidad y aislamiento que los define.
Esta es la contradicción de una supuesta religión cuyos principios y valores sólo son accesibles a unos cuantos (en este caso adinerados). Contra el criterio del libre albedrío, que es plenamente respetuoso de los derechos humanos, las sociedades secretas que no soportan el escrutinio de la luz pública son sospechosas de promover la insania. Lo peligroso de estas cofradías es precisamente su rechazo dogmático ante la disidencia y la condición de separación del resto de la sociedad que se les impone a sus integrantes, permitiéndoles solamente relacionarse entre ellos.
El saber de la ciencia y la filosofía se define precisamente por lo contrario: el carácter abierto y lúcido de la racionalidad que las sustenta, y por el carácter democrático y público de sus parámetros de verdad y de inclusión. Esta es la diferencia del saber occidental moderno tanto como de la religiosidad auténtica y del valor espiritual del arte: que cualquiera puede acceder a estos campos porque sus principios y sus actividades no son clandestinos, ocultos ni reservados a unos cuantos. Si el conocimiento del mundo fuera cifrado y su acceso denegado a una casta de iniciados no sería más conocimiento. El saber y el conocimiento tanto como los valores y lo sagrado hasta hace poco han estado sustentados en principios universales, manifiestos y públicos; susceptibles al acceso de cualquiera. Toda cofradía que se reserve como poseedora única de las claves del saber y del bien es sospechosa de mentira; y el conocimiento hermético sólo puede ser tal, por retorcido…
rgcampos_61@yahoo.com.mx

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