Hugo Rangel Vargas
Contepec: Desempantanar a Michoacán
Viernes 3 de Octubre de 2014
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Significativo para Michoacán, no solamente por sus aportaciones en gestas históricas como la derrota que sufrió Benjamín Argumedo (seguidor de Victoriano Huerta) en manos de contepequenses dirigidos por Ladislao Rivera; o por ser el terruño del gran poeta y reconocido luchador ecologista, Homero Aridjis; Contepec es la ilustración perfecta de las despilfarradas oportunidades del estado.
Situado en una condición geográfica privilegiada, este municipio del Oriente michoacano se ubica apenas a 146 kilómetros de la capital del estado, a 90 kilómetros de la pujante ciudad de Querétaro y a 160 kilómetros de la Ciudad de México. En este contexto Contepec, que bien podría ser el epicentro de una bonanza económica y derramar efectos en toda una región del estado, ha caído en un profundo marasmo social y económico, agudizado además por la extinción de la compañía de Luz y Fuerza del Centro ocurrida en el año 2009, empresa que tenía situado un fuerte enclave de derrama económica en la localidad de Tepuxtepec y del que dependían 600 familias.
El Parque Industrial de Contepec, que tiene una extensión de 104 hectáreas urbanizadas, comenzó operaciones a finales de la década de los 90 y tuvo su mayor crecimiento durante las administraciones municipales que encabezó Gustavo Arias Garduño, en cuyos periodos de gobierno se instalaron empresas del sector maquilador textil y de la industria refresquera que alcanzaron a generar una derrama económica que llegó, en el año 2004, a alrededor de los mil 100 empleos directos.
Esta pujanza económica llevó a Contepec a incrementar su ingreso per cápita anual de tres mil 798 dólares en el año 2000, a cuatro mil 784 dólares en el 2005; esto según datos del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo; así como a mejorar indicadores tales como la tasa de alfabetismo, de asistencia escolar y los índices de salud, de educación y de ingreso medidos por la propia oficina de la ONU.
Sin haberse logrado aislar de la profunda crisis social y económica por la que atraviesa el estado y con una administración pública sin dirección estratégica, Contepec ejemplifica por antonomasia años de desarrollo dilapidados y perdidos para los michoacanos. Como si fuera una calca de lo ocurrido en el Michoacán que alcanzó niveles de crecimiento económico y de empleo superiores a las medias nacionales; hoy Contepec ha retrocedido a un estado prácticamente de inanición económica, que le ha llevado a retroceder el ranking de grado de marginación de los municipios del país, elaborado por Conapo, pasando del lugar 1,043 en el 2005; al 1,092 en el 2010.
Contepec, que en épocas prehistóricas formaba parte de un conjunto de pantanos que se extendía desde el Valle de México hasta la Ciénega de Chapala; ha caído en una catarsis que le vuelve a colocar en esa era primitiva. Extinguida la compañía de Luz y Fuerza que era el sostén de la estabilidad económica de cientos de familias del municipio, reducido el Parque Industrial a un elefante blanco que alberga a una mínima cantidad de unidades económicas cuya derrama se limita a poco más de un centenar de empleados; los contepequenses, al igual que los michoacanos, sin embargo parecen negarse a ver su destino en un pantano de calamidades.
Sin embargo, una nueva era de solidaridad entre sus habitantes parece abrirse con el surgimiento de un movimiento cívico llamado Unidos por Contepec, que remembrando el llamado maderista de la unidad que hiciera Ladislao Rivera a mediados de 1915, parece revelarse contra la dictadura, ya no huertista, pero sí de la desesperanza y el desencanto. Un programa político está en construcción en el Oriente michoacano y bien podría ser el ejemplo que cunda para desempantanar a Michoacán.

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