Ismael Acosta García
Una conversación del 11 de septiembre
Viernes 12 de Septiembre de 2014

“El que mata a puñaladas no puede morir a besos”.

Refrán popular

A- A A+

– Hola Hermes, ¿cómo andas?
“Ando, luego entonces ya es ganancia”.
– ¿Estás pensativo o triste?
“Pensativo, creo”.
– ¿Tanto te afecta lo del 11 de septiembre?
“No es que me afecte tanto, pero sí pienso en ello”.
– Y, ¿en qué piensas?
“Bueno, mira, pues en tantas ilusiones rotas. En tantas cosas que pudieron ser y finalmente quedaron truncas. En las vidas de jóvenes y de trabajadores, hombres y mujeres, que con una esperanza de mejores perspectivas entregaban lo mejor de sí pensando, seguramente, que una nueva alborada se perfilaba en el porvenir de sus familias y de su patria”.
– Sí, sí, estoy de acuerdo.
“Este día es un día de dolor, pero también de reflexión. Una reflexión que debe apuntar a la voluntad de que, un hecho cruento como el ocurrido ese 11 de septiembre, no debe volver a ocurrir jamás. El avance de nuestra sociedad debe estar fundado sobre la base del respeto, del pluralismo, de la tolerancia y de la justicia. Escucha, más de 40 mil víctimas entre detenidos, ejecutados, torturados y presos políticos, sin considerar a las familias de todos los afectados, dejó este hecho urdido por la CIA. Hijos sin padres; padres sin hijos; hermanos sin hermanos; madres y viudas desconsoladas, miles de ciudadanos ultrajados y torturados por la bota militar y miles de desaparecidos.
“Esto, sin contar a aquellos que tuvieron que dejar su territorio para buscar en otras tierras la seguridad que no pudieron tener en la propia”.
– ¡Ah, chingao! Hermes, ¿pues de qué me estás hablando?
“Pues de lo que pienso del 11 de septiembre, ¿o qué, no me preguntaste eso?”.
– Sí, pero no entiendo de qué historia me estás hablando. ¿Cuáles hechos urdidos por la CIA? ¿Cuáles ciudadanos ultrajados y torturados por los militares? ¿Quiénes tuvieron que irse de Nueva York para estar más seguros?
“Oh, discúlpame, yo me refería a que hoy se cumplen 41 años del golpe militar que, instrumentado por la CIA y ejecutado por Pinochet y su inmoral ejército, derrocó al presidente chileno y gran liberal Salvador Allende, el 11 de septiembre de 1973, y que acabó con un sueño de libertad, de igualdad y de fraternidad de todo un pueblo, de toda una nación libre y soberana, gracias a la bota opresora norteamericana.
“Mira, hermano, no olvides que, a 70 años de la posguerra, millones de inocentes han muerto en todas las latitudes del mundo por las intervenciones yanquis; miles de millones de personas en el mundo sufren hoy de pobreza extrema, hambres y enfermedades, gracias a las políticas económicas neoliberales que Estados Unidos y sus satélites han impuesto por la fuerza de las armas. ¿De qué 11 de septiembre querías que te hablara?”.
– No, pues del 11 del ataque al World Trade Center.
“Discúlpame, hermano, yo no sé hablarte de acciones de guerra sucia. Sólo sé que “el que mata a puñaladas, no puede morir a besos”. Dos mil 630 personas también murieron allí, desde luego que inocentes; pero mira, con ese pretexto, el bruto Bush inventó dos guerras más en las que, de nueva cuenta, murieron cientos de miles de inocentes. Y espérate por las que están por venir. Además, ¿sabes una cosa?, de sus muertitos en Nueva York, más de 300 eran latinoamericanos, como tú y como yo; y más de 90 mil de sus soldados que participaron en la invasión a Afganistán y en la agresión a Iraq, también han sido latinoamericanos, como tú y como yo.
“Lo que pasa, hermano, es que Estados Unidos nunca había recibido en carne propia los terribles estragos de la guerra que él mismo provoca. Durante la Segunda Guerra Mundial, sus bajas sufridas fueron mínimas en comparación con los seis millones de alemanes y los 20 millones de rusos muertos. Los gringos destruyeron Hiroshima y Nagasaki, Dressden y Rotterdam, sembraron de bombas el suelo europeo y las islas del Pacífico, pero no sufrieron ni un simple rasguño en su propio territorio. Después, en la guerra de Corea, sus pérdidas fueron diminutas en comparación con el millón de muertos que el conflicto le costó a chinos y coreanos. En Vietnam, ¡ah, la heroica Vietnam de nuestra juventud!, la del poeta, maestro y campesino Ho Chi Ming, fue diezmada la población civil con los defoliantes y el arrasamiento de su territorio. Los serbios vieron caer sobre sus cabezas decenas de misiles teledirigidos. Después de 1945, Estados Unidos ha llevado a cabo intervenciones militares en más de 80 países de todas las latitudes del mundo, (Gaby Weber y William Blum. 2003) donde ha dejado terribles huellas de desolación, pobreza, sangre y muerte. Solamente en América, han invadido a Panamá, en 1946 y 1989; Cuba, en 1952, 1960 y 1961; Guatemala, en 1954; Ecuador, en 1961; República Dominicana, en 1966; Bolivia, en 1967; Uruguay, en 1973 y 1980; Argentina, en 1976 y 1980; Chile, en 1973 y 1980; El Salvador, en 1980; Brasil, en 1980; Paraguay, en 1980; Nicaragua, en 1956, 1981 y 1990; Granada, en 1983; Colombia, en 2000 y Venezuela, en 2002. (Voltairenet.org). No te menciono a México, porque desde que tengo referente histórico, siempre ha estado invadido por fuerzas militares, policiacas y de inteligencia yanqui, hasta la fecha”.
– Hermes, esta es una verdadera lista de terror.
“Y de ignominia, hermano. Ahora te hablo del S-11, no sin antes destacar que te preocupes de ello. Ese ataque a Nueva York, le hizo conocer a los gringos la terrible calamidad que implica la guerra, la que ellos estimulan y patrocinan en otros territorios distantes de sus fronteras. Aquello pudo haber servido para que Estados Unidos escuchase a los pobres y discriminados del mundo, a los hambrientos y analfabetas, a los negros, a los indios, a los musulmanes, a las grandes mayorías reprimidas y sufrientes que no disfrutan de los bienes de la naturaleza. Pero, en cambio, sólo sirvió para desatar a la camarilla petrolera de la Casa Blanca en su afán de dominio energético mundial, por el control del mundo, del petróleo, del oro. Se acentuó el conflicto entre el llamado ‘mundo libre y democrático’ y los impulsores de la guerra irregular; entre el universo pudiente, satisfecho y próspero, y los míseros y humildes de este planeta. Hoy, la guerra de USA contra el terrorismo, ha abierto una etapa de masacres de civiles por el mundo verdaderamente incuantificables; y si lo dudas, entérate de que Obama acaba de declarar la guerra al mundo islámico anunciando una estrategia militar contra Iraq, Siria y Levante (EI), que incluye el envío de 475 nuevos asesores militares sobre los 67 mil soldados que tiene emplazados en su periferia europea, ordenándoles expandir significativamente los bombardeos aéreos contra esas naciones del Oriente Medio”.
– ¿Esto es hoy, Hermes?
“Sí, señor, el día miércoles 10 de septiembre de 2014. Pero no acabo, apunta este otro dato más escalofriante que te voy a dar: En las estadísticas de la realidad militar estadounidense y después de las guerras de Afganistán e Iraq, más de 77 mil veteranos de las Fuerzas Armadas de esa nación se han suicidado. Para ponerla en perspectiva, esta cifra equivale a decir que por cada soldado de ellos caído en combate, 25 veteranos se han suicidado, uno cada 80 minutos, más o menos seis mil 500 por año. Este lamentable fenómeno es reconocido por el Departamento de Defensa de Estados Unidos, suponiéndose como consecuencia del estrés traumático que causa la guerra en sus soldados que ven en la muerte inmediata, inaplazable, suicida, la única solución a sus conflictos emocionales. Esa es la degradante realidad del imperialismo yanqui. ¿Te imaginas tú en qué estado de psicosis queda la población de los lugares que agrede?”.
– Increíble, Hermes, estamos en la sub-cultura mediática del 11 de septiembre gringo y nos hemos olvidado de toda esa serie de calamidades desatadas por el policía del mundo.
“Por eso, hermano, te respondo que no estoy triste, sólo pienso que hoy, en mi taller, deberé cambiar mi mandil y teñirlo del color del duelo que me causa recordar tanta desgracia que trae aparejada esta fecha, por el recuerdo del ilustre liberal Salvador Allende y sus compatriotas inmolados, y por los millones de muertos que por toda la faz de la tierra ha dejado regados el imperio más terrible que ha conocido la humanidad”.
Es cuanto.

Sobre el autor
Comentarios
Columnas recientes

Ernesto Hernández Doblas: Lugar de muertos

Diputados y ediles de MORENA ponen un paso adelante en la agenda estatal.

Las nimiedades de Medardo Serna

Morelia, un gabinete sin color moreno

Congreso extraordinario en Morena

Las Delegaciones federales de programas integrales de desarrollo, van.

Roberto Pantoja Arzola, coordinador de programas federales para Michoacán.

El tsunami del 2018

Política educativa. Una visión desde la izquierda

Plataforma digital para el empleo

Procuración de justicia en la propuesta de la izquierda.

Blanca Piña, candidata al Senado.

Carlos Slim, al ring del oprobio político

Los graves costos de la corrupción en México

Cristóbal Arias Solís, en plan maestro.

Propuesta educativa de la izquierda para 2018-2024

México, un Estado pretoriano

Las hienas se desatan

Corrupción y austeridad republicana en el proyecto de López Obrador

Los pactos de civilidad y la carabina de Ambrosio

Generosidad, señora María de la Luz, ante todo

Discurso aberrante y ramplón el del 18 de marzo

Relaciones Estado–Iglesia en México

Sus implicaciones en la relación Estado-Iglesia en México

Estado, Iglesia, empresariado

Talía Coria y Raúl Morón

Mario Vázquez Raña

Morena es la opción

Y, ¿qué tal una mujer?

Melchor Ocampo, reformador

Del ciudadano y los valores cívicos

El castillo del virrey Alfredo se derrumba

Adrián Huerta, ¿candidato priista?

¡Que revisen los cuarteles!

PRD, crónica de una muerte anunciada

Peña Nieto y Silvano Aureoles. Vidas paralelas

¡Bah!, la Iglesia católica

El priismo deleznable y el síndrome de Fox

Ya no hay palabras, sólo indignación e impotencia

“Los chuchos”, calamidad para el PRD

Pacto de civilidad, ¿por qué?, ¿para qué?

La sociedad civil en el contexto del México actual

Morena, una perspectiva sociológica desde la teoría general de los partidos políticos

Una conversación del 11 de septiembre

Silvano Aureoles, el principio del fin

El compromiso del liberalismo militante en el siglo XXI Segunda parte

El compromiso del liberalismo militante en el siglo XXI

Cotidianidades