Rubí de María Gómez Campos
Meditaciones Posmodernas
Mientras tengamos zapatos…
Viernes 2 de Enero de 2009
A- A A+

En medio de la vorágine de fiestas, abrazos, ilusiones y expectativas que circundan la celebración del nuevo año, y aturdidos también por el cúmulo de noticias de crisis económica y de cómo el narcotráfico ha penetrado en las esferas de la seguridad nacional, del gobierno y hasta las del glamour -con el caso hasta cierto punto inédito de la reina de belleza que, presumiblemente de la mano del narco, representó a México en un certamen internacional-, es necesario revisar críticamente y a profundidad las condiciones de organización social que nos ofrece el presente; ya que éstas constituyen la base de lo que en un futuro posible podamos delinear.
A diferencia de otros años, este inicio de 2009 se anuncia más sombrío, desconcertante y desolador que otros. Abandonamos un año lleno de demandas y promesas no cumplidas, de conflictos no solucionados y de proyectos sociales truncados por una realidad terca que no dejó de mostrarnos durante 2008 su faz de destrucción.
En el nivel internacional resulta doloroso que en uno de nuestros países vecinos, al sur de la frontera, se mantenga en suspenso el caso de Zoila América Narváez, hijastra del presidente de Nicaragua, Daniel Ortega. Después de varios años de la valiente denuncia que ella hiciera en su contra por los más de 20 años de abuso sexual y violación reiterada desde su niñez, hoy, después de la presión y el acoso que ha sufrido desde las más altas esferas del poder, su lucha ha logrado ser acallada, aunque sus efectos todavía broten de cuando en cuando -como lo expresa el digno hecho de la funcionaria hondureña que renunció a su cargo ante la visita oficial del presidente pederasta a su país-.
Del otro lado del mundo, las revueltas juveniles y la represión consecuente del gobierno griego que continuaran durante varias semanas señalan una resolución incierta para los procesos de descontrol social, que reclaman canales y parámetros de democracia para los cuales el Estado no tiene respuesta, más allá de la violencia.
No obstante, el zapatazo de un periodista iraquí a George W. Bush, que es muestra (respaldada mundialmente) de indignación por la muerte de miles de iraquíes, a cargo de una injustificable intromisión bélica estadounidense, y la ingeniosa estela de juegos de video, bromas en la Internet y réplicas lúdicas del hecho, así como el ascenso a la Casa Blanca de Barak Obama en los Estados Unidos; un hombre negro, representante por ende de los grupos étnicos minoritarios que habitan el país más colonialista del mundo (así sea ideológicamente a través de las empresas transnacionales como Coca-Cola y Mac Donald’s), permiten atisbar una esperanza.
En México la indefinición o la defensa implícita y a ultranza de los grupos de poder frente a las bestialidades que cometen los gobernantes hacia un pueblo al que aseguran defender, ha permanecido como muestra flagrante de la fragilidad del bien. Las y los mexicanos seguimos esperando un castigo ejemplar a los excesos autoritarios y a la violación a los derechos humanos cometidos por Mario Marín y por Ulises Ruiz (gobernadores de Puebla y de Oaxaca respectivamente); que es lo único que podría delimitar claramente la posibilidad de credibilidad en las instituciones, después de los procesos de ilegitimidad al que fuera sometido el Estado mexicano con el establecimiento del último fraude electoral. El mismo que no ha permitido a Felipe Calderón cumplir siquiera con su promesa de combate a la inseguridad.
Afortunadamente también aquí han aparecido signos esperanzadores para el futuro a partir del zapatazo simbólico que recibiera Fidel Calderón, en la figura de un joven destacado intelectualmente que logró rescatar (así sea por unos breves pero intensos momentos) la dignidad del pueblo y de la juventud de México, a través del valor civil de gritarle en su cara: ¡Espurio! al último presidente de México que ha producido la política corrupta y desvergonzada de nuestro país.
Por último, en Michoacán hemos padecido la primera forma de expresión de terrorismo (con las granadas de fragmentación que fueran lanzadas sobre la población civil el 15 de septiembre del 2008), del cual seguimos desconociendo su origen. Aunque, siguiendo la tradición y la enseñanza de las novelas de suspenso, si nos preguntamos ¿quién o quiénes fueron los más beneficiados por estos hechos?, resultaría que el grupo señalado como responsable (los agentes del narcotráfico) es el menos beneficiado con esa acción.
Así las cosas, a pesar de las múltiples muestras de inseguridad: ejecuciones, secuestros, robos, asaltos (hasta al tren), levantones, chantajes, extorsión; así como de la insatisfacción social, la corrupción gubernamental y los múltiples conflictos políticos que cotidianamente asolan la otrora tranquilidad social del otrora floreciente estado de Michoacán, permanece en nuestros corazones la esperanza y el anhelo de que 2009 sea un año mejor.
Algunos sobrevivientes del Holocausto nazi cuentan que durante el reinado de Hitler, cuando alguna de las víctimas moría, las otras se abalanzaban sobre ella para quitarle los zapatos. Los nazis los habían despojado de todo y sobre todo de su dignidad humana, representada de muchas formas temibles y monstruosas, pero también, de algún modo, expresada simbólicamente en la posibilidad misma de tener zapatos.
Por ello es que mientras continuemos siendo dueños de nuestra identidad humana, y mientras seamos capaces de seguir creando formas alternas de cultura, ingenio y creatividad, que nos permitan preservar y mantener a salvo la dignidad ciudadana, manteniendo (así sea ilusoriamente) el rumbo y distinguiendo siempre dentro del caos una idea del bien, podremos mantener la esperanza, a pesar de los malos gobiernos, de que, si no en el 2009, en algún otro año venidero tendremos la oportunidad de mejorar; no sólo como país y como estado, sino también como humanidad. Porque mientras tengamos zapatos podremos, no sólo mantenernos erguidos, sino también caminar…
rgcampos_61@yahoo.com.mx

Sobre el autor
Comentarios
Columnas recientes

La Universidad Michoacana y la cuarta transformación

Aborto y humanidad

La cuarta república y la educación superior.

Política contra lodo en Michoacán

Madre Matria

La lógica del arribismo

Las mujeres en el primer debate

Sexualidad y destino…

La vida plena sigue

Género, amor y educación

Paternidad y masculinidad

Solidaridad social y creatividad

Violencia de género y prostitución

Límites de la comunicación

¿De quién son las instituciones?

Diferencia sexual y progreso civilizatorio.

Un aporte académico ante la violencia

Violencia y masculinidad

El peor de los pecados

México está de luto...

La lucha por la verdad: Yo soy 132

Valores

Mortalidad materna

Las muertes chiquitas

El encanto de un burka

Sororidad (II)

Sororidad (I)

La esclavitud del siglo XXI

Silencio cómplice

Sensatez legislativa

Certificación de la obscenidad

Sexo y democracia

Acción, discurso y pensamiento

Políticas de género y gestión transversal

Más panist… perdón, “más papistas que el Papa”

El gusto por el no

Tragedia y voluntad

Derechos humanos y Estado democrático

El valor de la eficiencia… poética

El verdadero peligro para México

El sentido presente de la historia

La tragedia de ser michoacano en el siglo XXI

Mujerismo = Retroceso

Cultura del miedo y (des)confianza en las instituciones

Anular el voto o no anularlo... he ahí el dilema

En Michoacán, ni un voto al PAN

Nueve años de barbarie

Embrollo y experiencia

El mundo al revés

El mundo al revés

El virus de la ineficiencia

Contra la demanda de prostitución (II)

Contra la demanda y la legalización de la prostitución (I)

«Durmiendo con el enemigo»

Fábula de la esperanza en rebeldía

Mujeres sabias: entre la teoría y la práctica

Las mujeres y el arte

El trámite más inútil

El negocio insano de la religión

Mientras tengamos zapatos…

La (i)rracionalidad económica y el espíritu de Navidad

Amor y autonomía

Simone Weil y la pasión por la filosofía

Autorreflexión y formación filosófico-feminista

Violencia de género e institucional

La capital mundial de la belleza

El cuento interminable del eurocentrismo

Violación y política

La cultura de hacer cultura

¡Oh la la, París!

La dialéctica del amor

2 de octubre, no se olvida

¡Mi cuerpo es mío!

¿Qué fue lo que pasó?

La dominación del cuerpo de las mujeres

Un corazón que late…

Vulnerados y vulneradores

Contra la homofobia en Michoacán

Feminización del trabajo y explotación

Miss Universo… y algo más

Avatares de una feminista en el siglo XXI